Dos años han pasado desde que una mano criminal
puso fin a tus días. Como tú, muchas personas
perdieron la vida aquel trágico 11 de abril del 2002,
pero otros venezolanos también han caído a lo
largo de estos años víctimas de la violencia,
del fanatismo, de la intolerancia, de las pasiones políticas
desbordadas. Hoy se cuentan por centenares los periodistas y
trabajadores de la prensa que han sido agredidos física
y verbalmente, incluso algunos venidos del extranjero y cuyo
único delito ha sido portar los mismos instrumentos de
trabajo que tú llevabas cuando fuiste asesinado. Otros
colegas cargan sobre sí la amenaza de acciones judiciales.
El clima general del país no es mejor. Los venezolanos
parecemos condenados a vivir en permanente desasosiego, en medio
de conflictividad y tensiones crecientes y la gran mayoría
ha perdido la fe en las instituciones. Sin embargo, estamos
seguros que el pueblo venezolano no aspira sino a vivir en paz,
en libertad, en democracia y ver prosperar a su país
con el esfuerzo de cada día, con justicia social y oportunidad
para todos. Dos años llevamos exigiendo justicia, no
con afán de revancha, sino para que la legalidad evite
en otros la dolorosa suerte que a ti te tocó correr.
A dos años de tu sacrificio, nos apoyamos en tu memoria
y en tu presencia aún fresca de humilde trabajador de
la prensa para enviarles a todos nuestros conciudadanos un solo
mensaje, en tu nombre y de quienes como tú siguen exponiendo
la vida para mantener informada a la sociedad venezolana:
¡PAZ
PARA VENEZUELA!
¡RESPETO A LA VIDA Y AL TRABAJO DE LOS PERIODISTAS!
Tus compañeros del SNTP.
Caracas, 11 de abril de 2004.