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POR UN COLEGIO NACIONAL DE PERIODISTAS AL SERVICIO DEL PAÍS

Por: Maria Elena Cabrera Armas

Con sorpresa y estupefacta he escuchado a lo largo de estos años que el Colegio Nacional de Periodistas no le interesa a nadie y tampoco le duele.

Sin embargo, soy de la opinión que si hay muchos periodistas a quienes les interesa la suerte de una Institución que ha servido de soporte y de luchas, no solamente en defensa del perfeccionamiento profesional y cultural del comunicador social, sino en la búsqueda y establecimiento de un mejor sistema de seguridad social para los periodistas en el ejercicio de su profesión. Igualmente, entendió, que tenía que salvaguardar la libertad de expresión, el derecho de información y contribuir al fortalecimiento, ampliación y profundización de la democracia en Venezuela, algo tan importante en la vida de un país para que hombres y mujeres nazcan en libertad.

A los fundadores de la idea creadora, primero de la Asociación Venezolana de Periodistas AVP y luego del Colegio Nacional de Periodistas, tuvieron la virtud y el valor, de que a pesar de vivir momentos aciagos y difíciles en nuestra sociedad, por cuanto, no había libertad, emprendieron el difícil camino de buscar la reconstrucción del Estado desde la transición hasta la consolidación de la democracia. Nombrar en este momento periodistas combativos por el establecimiento de una sociedad libre sería llenar páginas de tinta para no terminar hoy. Sin embargo, no podemos olvidar a una mujer valiosa en la lucha por la democracia y el respeto desde el Estado a los periodistas independientemente de su color y de su posición política, vaya al espíritu rodante de Ana Luisa Llovera nuestro respeto y admiración.

Los antecedentes de esta institución gremial, han sido el combate a la censura permanente en los medios de comunicación existentes, el periodismo se convertía en una profesión sumamente peligrosa, todo el que escribía en ejercicio del derecho a la opinión sobre la base de la libertad de pensamiento y se interpretara desde el censor del gobierno, que estaba hablando mal de éste, inmediatamente era perseguido por los cuerpos de seguridad del Estado. No existía una independencia de poderes, y la institucionalidad existente, solamente era formal.

Frente a estas deficiencias del Estado, hombres de letras creyentes en la necesidad de pensar con libertad para expresar las ideas y la opiniones y, como consecuencia de ello, tener acceso a la búsqueda de la información para transmitirla sin censura y persecución, creyeron en la necesidad de construir una institución que sobre la base del ejercicio del derecho de asociación, les permitiría enfrentar, con mas gallardía la represión desde del gobierno.

Frente a tal medida se imponía el principio de solidaridad. Se entendía, que a través de esa virtud se generaba el derecho a la reunión, básico para el dialogo tan importante para poder debatir la ideas en torno a la construcción de un Estado fundamentado en el principio Welfare State y Estado Social de Derecho. Pero el debate argumentativo que se requiere en un discurso, tiene que estar soportado sobre un sentido dialógico y no un discurso monológico donde solamente se oye y no se acepta la opinión.
Hoy en día vemos con sorpresa que el ejercicio del derecho de asociación en el CNP se ha perdido y como consecuencia de ese derecho, no hay reunión, no hay expresión, no hay debates de ideas, no hay opinión, no hay crítica. No sabemos a ciencia cierta por qué. La intuimos, el miedo o la desidia: no solamente de la Directiva del CNP, sino de algunos periodistas que han preferido en constituirse en asociaciones independientes para discutir y reunirse en el seno interno de sus hogares o en algún prestigioso salón de la capital, para discutir en silencio la crisis del Colegio y la Institucionalidad política del país.

Cuando me refiero al miedo, es a un sentimiento perverso distinto al miedo hobbesiano, que dio camino al establecimiento del Estado moderno. El miedo al que se refería Hobbe, en El Leviatán consistía en el miedo del hombre hacia el hombre por la ausencia de la ley, el miedo del que tenemos que despojarnos hoy en día, es el miedo hacia la institucionalidad política, que quiere ser usada desde el Estado para dilapidar las finalidades del Estado como son la paz, la estabilidad, la unidad aceptando nuestras diferencias y la seguridad del hombre y otra cosa más terrible todavía, quiere eliminar la autonomía de la libertad del hombre, para poder controlar su conciencia.

Eso nos ha dividido y desde la institucionalidad no ha habido una voz que llame –desde el punto de vista individualizado y organizacional en defensa de la expresión y de la opinión, para decirles: Aquí esta el Colegio, este Colegio es de Ustedes, hablen aquí, discutan aquí, tomen todos los espacios para la reunión que ustedes necesitan, que la reunión y la asociación es uno de los derechos mas sagrados del ser humanos, sobre la base de esa reunión nosotros nos fortaleceremos y construiremos la sociedad que queremos y repensamos al hombre.

No se convoca a nadie para discutir los grandes problemas que confronta la sociedad venezolana, así como tampoco para enfrentar los problemas que viven los periodistas en el ejercicio de su profesión que es sumamente preocupante, por el nivel de inseguridad en que se encuentran en algunos escenarios o espacios públicos.

Igualmente, vemos que a través de los medios de comunicación social, el gobierno pretende la creación de un modelo de hegemonía comunicacional, como hacer valer conceptos propios de periodismo como el “tubazo” sin que haya presencia deliberada de los medios de comunicación privada para arrogárselo como hecho comunicacional en donde solamente acude la presa del Estado.

Esta conducta desde el poder del Estado es discriminatoria y autoritaria. Por lo demás, no entiende, que un Estado que se precie de ser Estado Social de Derecho y de Justicia, tal como lo establece la CRBV, cuando hace alarde de la creación de una hegemonía informativa, rompe con un principio básico de la Ley de Ejercicio del Periodismo, como es la participación en el diseño de la política comunicacional del Estado que, venga acompañado con el principio del pluralismo ideológico o de ideas básicos en una sociedad libre.

Un Estado que busque por todos los medios el establecimiento de una hegemonía informativa, necesariamente tiene que calificarse como un Estado totalitario de la información, cuyo único fin es erradicar la libertad de prensa y de expresión, y como consecuencia de ello, la libre competencia, el libre mercado, la libertad negocial y contractual, básicos, al igual que la expresión y la opinión en un Estado libre para una sociedad libre.

Ambos escenarios deben ser objeto de un GRAN DEBATE NACIONAL, porque lo que está en juego, es la vida informativa del país que no debe arrogársela el Estado, aun cuando éste considere que, está haciendo las cosas bien.

Lo que sí creo, por todo lo antes dicho, es que a todos los que nos interesa el destino de la institucionalidad democrática del país, debemos ROMPER EL SILENCIO y darle rienda suelta a nuestra conciencia social y entender que la defensa de la democracia es la defensa del mejor sistema de gobierno en el que se respetan las libertades publicas y se busca el bienestar de los ciudadanos. Por otra parte, desde el Colegio Nacional de Periodistas, debemos dar el gran debate ¿qué tipo de democracia es necesaria en nuestro país? ¿Debemos seguir aceptando los conceptos de democracia popular, que desde las instancias del Estado se le quiere imponer a la sociedad, sin una explicación teórica de la misma? ¿Queremos una democracia con contenidos liberales? ¿Estamos en capacidad de plantear el establecimiento de un socialismo liberal en nuestra sociedad? Estas y otras importantes definiciones, son necesarias debatirlas porque los periodistas, cuando decidimos involucrarnos en esta actividad del conocimiento, es porque entendíamos que la política va imbricada con el accionar del periodista.

Igualmente se debe defender –con vehemencia- el pluralismo de las ideas, que no es otra cosa que el reconocimiento de las minorías en la sociedad.

Es imperioso la necesidad de enfrentar al gobierno por la conducta injuriosa, calumniosa y autoritaria contra los representantes de los medios de comunicación, los periodistas y todo aquel ciudadano que por una u otra razón adversa al gobierno.

Los momentos que está viviendo la sociedad venezolana, son de una absoluta exclusión social. El CNP, no puede seguir en el estado de inercia en el que está subsumido. Éste debe levantarse con un nuevo liderazgo que sea capaz de hacerle frente a las amenazas del gobierno y de todos aquellos sectores que respaldan la política gubernamental, atropellando y vilipendiando a todo persona natural o jurídica por el simple hecho de no compartir las ideas de este sector que controla el poder.

Todos los que estamos aquí queremos y deseamos trabajar por el gremio para relanzarlo hacia la gloria y contribuir con nuestro esfuerzo en hacerle frente al poder del gobierno por los abusos que ha cometido con los periodistas, los representantes de los medios de comunicación y la sociedad.

Caracas, 3 de abril de 2008

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