A MIS COMPAÑEROS TORTOZA Y AGUIRRE

Por Fernando Sánchez

La pauta ordenada por Dios a mis compañeros Tortoza y Aguirre me hace recordar que durante los sucesos del 11 de abril del 2002 cumplía funciones reporteriles en la esquina de Pedrera, avenida Baralt. El sonido de las balas silbaba en mis oídos cuando me enteré de que Jorge Tortoza estaba gravemente herido. Quedé impactado, lo auxilie, no lo creía, pero lamentablemente era cierto, estaba muy mal herido, de mano de un pistolero que aún no ha pagado su culpa. Más tarde la vida de nuestro colega se apagó en un hospital.

Tortoza también cubría gráficamente los sucesos en la avenida Baralt. Estoy seguro que el sujeto que alejó físicamente a nuestro compañero de todos nosotros no ha podido estar tranquilo, la conciencia le atormenta, y que poco a poco su vida se irá extinguiendo, mientras, la de Tortoza se encuentra en la gloria, disfrutando de esa paz que Dios da. No así a su agresor, a quien ese mismo Dios se encargará de administrarle la justicia divina.

Han pasado cuatro años y pasarán muchos más, pero Tortoza nunca será distanciado de nuestras mentes, siempre lo recordaremos. Todavía no nos hemos recuperado del dolor que nos causó su partida, y ahora nuevamente ese mismo dolor se acrecienta causado por un elemento inescrupuloso que acabó cobardemente con la humanidad de nuestro compañero Jorge Aguirre, sin medir la consternación, el dolor y el desconcierto que produciría a sus familiares y amigos.

El asesino que le quitó la vida a nuestro colega, no podrá estar en paz con su conciencia y cada vez que vea una cámara fotográfica, se acordará del momento cuando cegó la vida de Aguirre que sólo tenia en sus manos una herramienta de trabajo, mientras que él tomaba en sus manos un arma de fuego con la cual le quitó la vida cobardemente.

Compañero Aguirre, al captar fotográficamente a su victimario en los últimos minutos de su vida cuando el visor de su cámara se oscurecía, demostró que los reporteros gráficos venezolanos estamos hecho de una madera fuerte y especial para enfrentar los momentos difíciles, aun cuando tengamos la muerte muy cerca.

Compañero Aguirre, amigo, buen hijo, buen padre y buen esposo con su retirada las cámaras del periodismo venezolano están de luto y pasarán muchos años para poder recuperarnos de este dolor y resignarnos a no verle más entre nosotros, celebrando algún momento jocoso. ¡Ah…! pero también verle llegar, saludando de esa forma cordial y amistosa, imágenes que nunca podremos olvidar.

Mi amigo Aguirre, estoy plenamente seguro de que Dios, el “editor mayor” te asignó una pauta y responsablemente la estás cumpliendo, como siempre lo hiciste aquí en la tierra.
Tortoza y Aguirre, mis compadres, ¡nunca los olvidaré!.

22-04-06

 

Regresar a la página principal