El conflicto del Diario VEA y sus trabajadores
(o la parábola de Lázaro y el rico Epulón).

El diario VEA no es Tribuna Popular, ni las modernas y costosas rotativas de este matutino tienen nada que ver con aquellas modestas impresoras sitas en Cantaclaro, de donde salía a la luz el legendario tabloide del PCV para mantener viva la llama revolucionaria. A ello se unía el denodado y desinteresado esfuerzo que hacían sus fervorosos activistas del gallo rojo, sacrificando sus derechos laborales para mantener viva la empresa. Pero para el flamante propietario de VEA, Guillermo García Ponce, esta historia no ha cambiado.

No importa que VEA se beneficie de una mil millonaria pauta publicitaria oficial. No importa la ostensible bonanza financiera de la empresa. No importa los jugosos ingresos líquidos que provienen de una venta al pregón de más de ochenta mil ejemplares diarios. El sermón cotidiano de su dueño, luchador revolucionario devenido en capitalista salvaje, es que todo intento por mejorar las condiciones socioeconómicas de los trabajadores constituye "una agresión" contra la empresa y, por supuesto, una conducta apátrida y contrarrevolucionaria. Esa es la base de los insultos que ha lanzado contra el SNTP, sus directivos y los propios trabajadores del diario.

Y mientras el propietario se atiborra las alforjas, el personal que confecciona el periódico tiene ingresos que apenas supera el salario mínimo. Antes, cuando libérrimamente esos trabajadores decidieron ejercer el derecho constitucional a la convención colectiva tuvieron que soportar, no solamente la iracundia del jefe, sino que hasta retiraran el café de la redacción.

En aquel momento fueron despedidos varios trabajadores, entre ellos al reportero gráfico Aurelio Ramos, cuyo reenganche y pago de salarios caídos fue ordenado hace más de un mes por la Inspectoría del Trabajo del Libertador, pero esta decisión también está siendo desobedecida por el dueño de VEA, sobre quien pesa una advertencia de multa. Evidentemente este editor está por encima de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las leyes y los convenios internacionales firmados por el país.

De hecho, no tiene empacho en regodearse en su opulencia mostrando en las mismas páginas del diario las costosas rotativas, fabricadas en Alemania, ensambladas en la India y adquiridas a un costo de dos millones y medio de dólares. Y los trabajadores, como Lázaro "deseando saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico, pero nadie se las daba".(Lucas XVI, 19-31)

¿Por qué los trabajadores introdujeron el contrato?

Fundamentalmente por las mismas razones que lo hacen todos los trabajadores que sienten que no se valora su esfuerzo profesional ni son remunerados equitativamente en comparación con la capacidad económica de la empresa para la cual trabajan. El proyecto de convención fue elaborado por ellos mismos, con la asesoría del SNTP, y su contenido pareció tan justo y pertinente, que hasta los propios familiares del dueño propusieron cláusulas y firmaron el poder para que el SNTP lo presentara ante la Inspectoría del Trabajo.

Ante esta decisión de sus trabajadores, García reaccionó con iracundia y desesperación, tildando al SNTP y a su personal de golpistas, mafiosos y oligárquicos.

También ha pretendido victimizarse diciendo que el SNTP quería convocar a una huelga para impedir la salida del diario en ocasión del referéndum presidencial. Imposible convocar a una huelga cuando el proyecto fue introducido el 13 de agosto, apenas dos días antes del referéndum. Hasta el más ignorante en derecho laboral sabe que la presentación de un proyecto de convención colectiva no significa el inicio de un conflicto ni faculta a la organización que lo presenta para llamar a una huelga cuando ni siquiera se han instalado las negociaciones ni agotado la etapa conciliatoria. Pura manipulación dirigida a engañar incautos. Un contrato para mejorar su calidad de vida, eso es lo que desean los trabajadores.

Frente a las agresiones que el dueño de VEA lanza desde sus editoriales contra el SNTP y sus trabajadores, debemos decir que, como en otras etapas de su vida, García Ponce utiliza como coartada de sus malas acciones la ideología y la lucha revolucionaria y, en nombre de ella, pretende mantener sojuzgados y hambreados a sus trabajadores.

Con su conducta, GGP se emparenta con los más recalcitrantes y antisindicales patrones que ha conocido el SNTP durante sus históricas luchas en nombre de los intereses de los trabajadores.

MAS EMBUSTES: "QUIEREN QUE VEA CIERRE"

En su afán por mezquinarle cualquier reivindicación a sus trabajadores, García Ponce se ha atrincherado ahora en el argumento de que "lo que quieren es silenciar el diario". Falso de toda falsedad pues, como hemos señalado, la empresa tiene cuantiosos ingresos por vía de la generosa pauta publicitaria del sector oficial y disfruta de una posición económica sólida. Y esto pueden corroborarlo Tania y Edith Guerrero, quienes llevan los numeritos de la empresa. ¿Por qué entonces la firma de un contrato colectivo que mejore las paupérrimas condiciones en que los García Ponce mantienen al personal de VEA ha de conducir al colapso del periódico?

La providencia administrativa de la Inspectoría del Trabajo del Municipio Libertador ordenándole a VEA la discusión del contrato colectivo con el SNTP salió al año de la introducción del proyecto, ignoramos por cuales causas. Pero, en todo caso, ¿qué hizo el Diario VEA durante ese tiempo por mejorar las condiciones de trabajo de su personal?. Nada, mendrugos y la promesa de que para el 2007 (sic) tendrán un aumento de salario. Ah, también trató de regalarle los viejos chaquetones con los cuales García Ponce otrora recorrió la Europa del este hablando en nombre de la clase obrera.

Mientras tanto busca de deshacerse de la obligación de discutir el contrato tratando de engañar a las autoridades con la historia de que ya tienen una convención colectiva firmada con sus trabajadores. Y en eso anda penosamente el "asesor jurídico" de la empresa tratando de doblegar la voluntad de los trabajadores presentándoles un presunto contrato que debe ser firmado con los ojos cerrados, sin derecho a leerlo porque eso, de por sí, ya es una conducta contrarrevolucionaria.

DERECHOS BURLADOS

No nos imaginamos cómo el señor Guillermo García Ponce podrá justificar ante sus compañeros de ruta revolucionaria la tamaña inconsecuencia de negarle a sus trabajadores los derechos sindicales, sociales y económicos que consagra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la misma que él firmara en su condición de integrante de la Asamblea Nacional Constituyente. Conducta más contrarrevolucionaria, imposible.

A ello se agrega las prácticas antisindicales de las cuales están siendo víctimas los trabajadores que no han aceptado el "chimbo-contrato", lo cual es violatorio de sus derechos humanos.

Juzgando por su propia condición, García Ponce dice que los directivos del SNTP andan tras la búsqueda "de las millonarias contribuciones de los trabajadores", ignorando que todos los directivos del SNTP realizan su labor de manera ad honorem, sin recibir ninguna prebenda ni retribución económica. El proyecto de contrato de VEA no contempla retribuciones ni contribuciones al SNTP: Y por supuesto que ni uno solo de sus integrantes puede ser acusado de golpista, mafioso o apátrida, insultos que en medio de su iracundia y su desesperación prodiga el mentor principal de VEA.

Por último, exhortamos al dueño de VEA a reflexionar y aceptar con altura, serenidad y amplitud democrática el fallo de la Inspectoría del Trabajo, de discutir un contrato colectivo digno y equitativo con sus trabajadores, sobre todo cuando esa instancia oficial le ha advertido que el desacato le acarreará una multa.


21-08-05

 

Regresar a la página principal