Si ha habido una experimento curioso en la historia del movimiento
sindical venezolano, ese es sin duda el caso de la Unión
Nacional de Trabajadores (UNETE), por muchas y muy variadas
razones: No solamente por su confesa e incondicional adscripción
al jefe del proceso revolucionario; no solamente porque a pesar
de ser reconocida por el Estado (gobierno) venezolano como la
central “mayoritaria y más representativa del país”
no ha podido hasta ahora realizar un proceso eleccionario interno,
sino también porque a pesar de su confeso credo revolucionario
en su seno coexisten cinco tendencias que, hasta los momentos,
lucen irreconciliables, al punto que en el último intento
de plenaria realizada en el Círculo Militar (¡)
terminó a trompada limpia.
Entre los
liderazgos que se han perfilado en la central oficialista, figuran
Marcela Máspero, Franklin Rondón, Oswaldo Vera
y Orlando Chirino, unos con más “suerte”,
más y apoyos –y por tanto, más recursos-
que otros, pero al fin y al cabo sin capacidad para reunir en
sana paz al comité directivo de la central, legitimar
sus autoridades y definir un rumbo. Obvio, una organización
así, aún cuando cuente con todo el apoyo del poder
ejecutivo, tiene que entrar en crisis y eso es precisamente
lo que revelan las declaraciones de Orlando Chirino, quien encabeza
la Corriente Clasista Unitaria, Revolucionaria y Autónoma
(C-CURA), ofrecidas recientemente a la periodista Dorys Villarroel,
del diario El Mundo (01-08-06).
Las declaraciones
de Chirino, en medio de la postración general a los pies
del dueño omnímodo del poder en Venezuela, destacan
por su coraje, pero también por la claridad de los conceptos
sindicales y políticos, comenzando por su aseveración
de que UNETE, “debe quitarse de encima la etiqueta de
oficialista”. Claro, porque de lo contrario es repetir
el viejo y fracasado esquema corporativista de la CTV.
El inventario
hecho por Chirino fue realmente demoledor y, hasta donde se
tiene conocimiento, ha encrespado los ánimos de otros
jefes de las corrientes internas en UNETE. Vale la pena dar
un repaso a las denuncias formuladas por este dirigente popular,
nacido en el coriano y humilde barrio de Curazaito, quien propone
que los sindicatos de base designen una directiva provisional
para UNT, mientras se realizan las elecciones:
•
“En UNETE hay un sector burocrático que raya en
lo delincuente, que habla en nombre de los trabajadores y los
traiciona.
•
Acusa a Marcela Máspero, Franklin Rondón y Oswaldo
Vera de querer utilizar a los trabajadores “para tapar
su falta de liderazgo y el gobiernerismo enfermizo” por
el cual niegan “hasta el derecho a la protesta por las
desviaciones del proceso”.
•
Sostiene que UNETE debe “ratificar su independencia del
Estado, los patronos, el gobierno, el presidente de la República
y de los partidos.
•
En evidente alusión a las listas Tascón y Maisanta
está en contra de que “a un trabajador que haya
firmado se le niegue el derecho al trabajo”.
•
Se opone a que los dirigentes sindicales “utilicen el
despido como arma polìtica”.
•
“No podemos ir al socialismo del siglo XXI, del que habla
el presidente, si se castiga y se persigue a alguien por su
manera de pensar”.
•
“El 90 % de las cooperativas es precarización del
trabajo, son contratados, tercerización, clientelismo
político y desmejora la calida del empleo”.
•
“Los gerentes petroleros venden los empleos y hay mucho
nepotismo”.
•
“No se pueden buscar votos con la barriga vacía”.
•
“No se puede utilizar al Legislativo y usar los recursos
políticos y económicos del pais para favorecer
a la corriente sindical dirigida por Marcela Máspero.
•
“El comité directivo de UNETE no se ha podido reunir
porque Marcela Máspero lo sabotea”.
¿Hasta cuándo se alargará esta crisis interna
de UNETE?. ¿Es posible compatibilizar el discurso de
Chirino con las posiciones de otros importantes dirigentes de
esa central?. ¿Cuándo llegará la hora de
la legitimación?. No hay duda, la central oficialista
está crepitando por dentro.
20-08-06