EL RESCATE DE LOS VALORES DEMOCRÁTICOS

Por : Rafael J. Chavero Gazdik

Muy hábilmente se le ha vendido la idea de que es necesaria una cruzada contra los medios por haberse lucrado a expensas de generar todos los males de la sociedad. Con ese discurso populista se busca, en definitiva, privar a los ciudadanos de la posibilidad de obtener informaciones y opiniones que puedan comprometer los intereses del Gobierno.

Con ese astuto _pero perverso_ discurso se ha evitado comprometer al pueblo con uno de los derechos más importantes de la humanidad, la libertad del pensamiento, el cual constituye una de las columnas indispensable del sistema democrático. Cada vez que se anuncia la revocatoria de una concesión; cada vez que se impone censura previa; cada vez que se le inicia un juicio a un periodista; o cada vez que se nos condena a una cadena interminable, se nos advierte que ello responde a la necesidad de contrarrestar estrategias golpistas de poderosos e inhumanos empresarios.

Se pretende hacer ver que los conflictos relacionados con la libertad de expresión son un asunto entre el Gobierno y los medios, y nada más inexacto que eso, pues cuando se cercena esta garantía los que perdemos somos los ciudadanos. Si se obliga a los medios a difundir sólo lo que el Gobierno quiere, igual se lucrarán. ¿Es que Ultimas Noticias y Venevisión tienen problemas financieros?

Lo cierto es que quien pierde con esa cruzada intolerante es la sociedad, pues se le mantiene ajena a lo que sucede en las esferas del poder. Una buena muestra, el testigo estelar del caso Danilo Anderson. Se nos presentó como un médico prestigioso, y cuando se divulgó su verdadera identidad se prohibió que se hablara de él. Quiénes perdieron, ¿los medios o los venezolanos que queremos saber la verdad? En este caso el TSJ dijo que los periodistas y los ciudadanos no pueden quejarse de esa medida de censura previa, pues no son dueños de medios, pues eso es un asunto que sólo le concierne al Gobierno y a los medios, los demás debemos mantenernos al margen, como si fuésemos unos niños a quienes no dejan entrar a una película de terror.

Es realmente fácil y popular culpar a los medios de todos los males, pues si hay crímenes, golpes de Estado, violaciones o corrupción es sólo porque los medios transmiten películas, noticias u opiniones insidiosas. Es un argumento cómodo de vender, pues probablemente todos quisiéramos mejores programaciones que se adapten a nuestros gustos.

Pero, ¿será preferible tolerar los peligros de la prensa libre o que los gobiernos nos impongan la información que debemos recibir? Allí está el verdadero dilema. Los países con tradición democrática prefieren lo primero, pues lo segundo deriva en autoritarismo.

Se requiere desmontar esas perversas estrategias gubernamentales con la promoción de los valores esenciales de una democracia, y no es nada fácil cuando los jueces nos dan la espalda. Pero no podemos dejar solos a los medios en lucha contra las estrategias destinadas a monopolizar la información, es una tarea de todos y hay que ser creativos.

(Tomado del diario El Universal)
31-07-06

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