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Un
gremio para la libertad
Por: Eduardo Orozco
De acuerdo a directrices del Estado se congelaron
todas las elecciones gremiales y, en el ámbito del CNP, se
ha amenazado a la institución con diversas formas de intervención
que van desde la convocatoria de una “constituyente gremial”,
hasta la reforma de la Ley de Ejercicio del Periodismo.
El país ha sufrido una presión permanente con amenazas
crecientes desde el Estado contra la libertad de expresión,
interferencias al ejercicio profesional, agresiones y persecución
judicial contra periodistas, atropellos y presiones contra medios
de comunicación. El temor se ha instalado en la pauta diaria
de trabajo de los colegas. Reporteros, camarógrafos, reporteros
gráficos y columnistas han sido víctimas de atropellos
físicos y verbales sin que, hasta ahora, ninguna autoridad
pública haya investigado o sancionado a los responsables.
Agresiones físicas, decomiso de imágenes, insultos,
amenazas y despidos a empleados públicos, se suceden bajo
la mirada complaciente de los periodistas afectos al régimen.
A los medios críticos se les niega o retrasa la autorización
de divisas para compra de insumos, se les excluye de la abultada
pauta publicitaria estatal, se les retrasan los pagos de la escasa
pauta publicada, se les exige el despido de caricaturistas, columnistas
o periodistas críticos, se le prohíbe u obstaculiza
la cobertura de actos oficiales.
Toda esta situación encaja dentro de una concepción
estatal de “hegemonía comunicacional” que se
traduce en lograr el control o la sumisión de periodistas
y medios al proyecto intolerante y autoritario del Estado. No se
trata de errores burocráticos, torpezas de funcionarios,
o la ausencia de “una política comunicacional”.
Se trata de un proyecto político e ideológico que
busca silenciar a nuestra sociedad y ahogar la voz de periodistas
y medios. El cierre de Radio Caracas TV y las amenazas contra Globovisión
forman parte del intento “hegemónico” del Gobierno.
Este es un tema que no puede quedar fuera del debate gremial.
Agotado el intento de “secar” y agotar al CNP, y después
de obstaculizar de diversas formas la convocatoria a elecciones,
finalmente, se realizará la renovación de todas las
autoridades del Colegio y la celebración de la Convención
Nacional.
Hay que promover y estimular la apertura del proceso electoral,
pero el mismo no puede ser asumido como un asunto electoral y un
simple cambio de autoridades. Las amenazas a la libertad de pensamiento
y expresión, convertidas en política de Estado, exigen
de los periodistas una concepción completamente distinta
en la forma de conducir el gremio que debe comenzar por definir
un proyecto de fortalecimiento institucional, de unidad frente a
cualquier doctrina autoritaria y de renovación a fondo de
toda la estructura gremial.
Significa también la oportunidad de sumar fuerzas entre las
organizaciones gremiales fundamentales, como el CNP y el SNTP, para
desarrollar planes conjuntos e integrados en materia de defensa
del ejercicio profesional, de la libertad de expresión, del
derecho a la información, mejores condiciones de trabajo,
de seguridad previsional y de mejoramiento profesional. Sin que
ninguna de las organizaciones sacrifique su personalidad jurídica
o gremial, pueden establecer una sinergia que les permita enfrentar
juntos problemas que les son comunes.
El fortalecimiento institucional debe abrirse a acuerdos y convenios
con otros factores del sector comunicacional, informativo, educacional
y corporativo para consolidar una alianza por los derechos fundamentales
del ciudadano, los medios y los comunicadores.
Esto significa iniciar sin prejuicios, con valentía y honestidad,
la construcción de una relación sólida, respetuosa
y positiva con sectores que actúan en nuestro campo: Escuela
de Comunicación Social e instituciones de formación
profesional; medios de comunicación y organizaciones que
las agrupan, y otras instituciones públicas y privadas vinculadas.
La convocatoria a elecciones es una oportunidad para promover un
debate en el que los experimentados dirigentes gremiales y los afiliados
recientes discutan las diversas formas de convertir toda esta herencia
histórica en una herramienta moderna para la defensa de la
democracia, la libertad y la solidaridad profesional. La participación
de los jóvenes es fundamental para lograr una auténtica
renovación del CNP que se concrete en un nuevo programa de
acción aprobado por la Convención Nacional.
Debemos realizar un intenso y sincero esfuerzo para que toda una
generación de colegas, que han actuado tan valientemente
en todos estos años frente a los atropellos a la libertad,
se incorporen activamente a las labores de transformación
del CNP hasta convertirlo en el verdadera y moderno instrumento
de lucha de los comunicadores y de un pueblo que aspira progresar
en libertad.
17-02-2008
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