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Muchos tienen diagnosticado
cómo curar males del CNP

Por: Félix Beltrán Sucre
Periodista, CNP 8526

Por tiempos han aparecido los especialistas en diagnósticos, especie de clarividentes, que dicen tener la solución para la presunta enfermedad que tiene el Colegio Nacional de Periodistas (CNP). Lo que no dicen ellos es dónde conseguir la medicina o, para ser más incrédulo, el laboratorio que la fabrica.

Lo que les ha faltado a los clarividentes, cual curanderos de pueblos, es sostener que con cariaquito morado se revuelve el caso, y el CNP vuelve a tener vida. Y para que no le echen mal de ojos, colocar en cada puerta una hoja de piñón con fregosa y pencas de sábila. Pero de las que se encuentran por el oriente del país que, en palabras de conocedores, son las mejores.

¡Carajo! Estos facultos si saben, por eso es que hay que hacerles caso.

Es como pretender decir que lo único enfermo que hay en Venezuela es el gremio de los periodistas, los demás no sufren las mismas consecuencias de una sociedad que, tal vez, pudiera tener metástasis. No, él único enfermo que hay que ver como es salvado o echado a morir es éste. Lo que puede ser lo mismo: peor el remedio que la enfermedad.

Y, para colmo, los mayores opinadores son muchos de sus integrantes, sobre todo los que poco o nada han hecho porque sea la expresión plural y democrática, correspondiendo con la historia de la recordada Asociación de Periodistas de Venezuela. ¿Es qué tenemos que negar que la génesis del gremio periodístico es ésta y que cada uno de sus afiliados, independientemente de su posición política, está en el deber de defender con orgullo? ¿No fueron los periodistas de la vieja guardia los que asumieron, al lado del pueblo, una posición de combate contra una dictadura feroz como la del General Marcos Pérez Jiménez?

Lo más probable es que se diga que la historia política del país comenzó el 4 de febrero de 1992. “Uno no sabe”, como solía escribir el recordado Cuto Lamache.

Lo cierto es que estamos entrampados en las posiciones más absurdas o mezquinas de los que pretenden tener como cura la eliminación del Colegio Nacional de Periodistas. ¿No es lo que han deseado sus actuales directivos que nos han negado el derecho a elegir y ser electos, para lo que han contado con la complicidad de un Consejo Nacional Electoral (CNE) alcahuete y negador de la democracia participativa y protagónica?

Durante casi diez (años) que tienen las autoridades del gremio, responsabilidad que tiene que ser compartida por “demócratas” y chavistas, ninguno de ellos ha buscado el camino de la participación democrática para permitir que se realicen elecciones y que cada unos de sus agremiados decidan por quién votar. No, el sesgo y la arrogancia es lo que ha existido en ésa dirigencia negadora de los derechos democráticos.

Ella es la que ha impedido la realización de elecciones. ¿Es que la cómica que montaron en las pasadas elecciones para escoger a las comisiones electorales no lo dejó demostrado con claridad? ¿Por qué el CNE decidió la suspensión del proceso y es la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia la que decide el caso? Porque se desconoció el mandato del Reglamento Electoral en su Artículo 9, cuando la secretaria general de la Seccional Caracas quiso que las elecciones se hicieran a la manera de ellos.

Pero, sin embargo, los opinadores o facultos no hablan de esto. Ellos son los periodistas de la verdad, tan manipulada como los que son señalados por el oficialismo. La Ética se la han pasado por el forro, aparte de pretender pisotear la Ley del Ejercicio del Periodismo. ¿Por qué no dicen la verdad?

Es como el cuento del ladrón y la bolsa; vale decir, hay que señalar a los otros de ser los responsables y, ¡Eureka!, nosotros aparecemos como los que no hemos roto un plato, y hacemos que circule el rumor de una Constituyente de Periodistas, y mandamos la Ley del Ejercicio a la ¡mier…!

La única constituyente válida en el gremio son ¡Elecciones, Ya! Que cada periodista se manifieste en la plancha de su preferencia. Ganó el oficialismo, se le reconoce su triunfo. Ganó la oposición, que el oficialismo reconozca el triunfo de ésta. Las nuevas autoridades serán las responsables de convocar el Secretariado Nacional y de allí se decidan las líneas del nuevo colegio.

Pero, que sean los periodistas que decidan su rumbo. Como los demás gremios tienen que decidir el suyo y con los cuales debemos ser solidarios. Pero más de allí, nada. Esto también es válido en el caso de la Fuerza Armada o las Reservas. ¿Podemos salir a la calle a decir que deseamos unas Fueras Armadas de tal o cuál manera?

La cura del gremio, pues, es con elecciones transparentes, limpias de toda participación nefasta de quienes pretenden imponer modelos que no están consustanciado con la historia de un gremio que ha sabido combatir los desmanes de los enemigos de la Libertad, sin importar de qué color es la gorra o camiseta.

O sino, en el lenguaje del diccionario de la Real Academia de la Lengua de Sabaneta: ¡Váyanse a la mier...con sus recetas o diagnóstico!. El Colegio Nacional de Periodistas no va a morir porque algunos quieran. Ahora es que hay colegio para rato. Si no, pregúntense: ¿Por qué todos los días van jóvenes a inscribirse? Cuando se den un ligero paseo por la Sede del CNP, se darán cuenta de la realidad, sobre todo a los que viven fuera de ella.

17-02-2008

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