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El
colapso del CNP
y su reconstrucción
Las dimensiones de la crisis que asfixia al Colegio
Nacional de Periodistas, son conocidas por el país y sufridas
por cerca de quince mil periodistas profesionales que lo integramos,
en su mayoría jóvenes egresados de las universidades
públicas y privadas que desde 1947, en el caso de la UCV,
vienen formando licenciados en comunicación social, al servicio
de los desarrollos democráticos de la sociedad venezolana,
la justicia social y las aspiraciones más sentidas de nuestro
pueblo. Hoy, contamos con 22 escuelas de comunicación social,
ubicadas en casi todas las entidades federales de Venezuela.
Desde junio de 1998, los periodistas venezolanos no ejercemos nuestro
derecho básico de elección de autoridades gremiales
nacionales y seccionales. Desde julio de aquel año, no se
reúne nuestra Convención Nacional de Periodistas,
integrada por delegadas y delegados elegidos directa y libremente
por los agremiados, cada dos años, según la vigente
Ley de Ejercicio del Periodismo (1994). Correspondía realizar
elecciones en junio de 2000, pero fueron suspendidas por decisión
de la Asamblea Nacional Constituyente, y después irresponsablemente
embargadas por el Consejo Nacional Electoral y la falta de diligencia
de la dirigencia gremial que está a punto de cumplir una
década en el ejercicio de funciones.
DETERIORO INSTITUCIONAL
Llevamos ocho años sin elecciones, lo que ha provocado el
deterioro institucional del CNP. Es una situación insostenible.
No existe una sola razón que justifique una mayor postergación
de esa consulta a las bases gremiales, por lo que alzamos nuestra
voz, junto a la mayoría determinante de las y los colegas
en todo el país: “¡Elecciones,
ya!”
En ese sentido hemos promovido la activación de la plataforma
pluralista por la reconstrucción del CNP, cuya persistente
labor vienen conociendo la opinión pública y los afiliados
y afiliadas al gremio, gracias el respaldo y la preocupación
solidaria de miles de colegas en todo el país, y del aporte
institucional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa,
de cuya directiva hemos recibido amplio respaldo.
ELECCIONES SIN MÁS DILACIONES
Nuestras elecciones deben realizarse sin más dilaciones,
a menos que se quiera asfixiar más y prácticamente
extinguir el vigor histórico del CNP, que nos viene desde
1941 con la creación de la Asociación Venezolana de
Periodistas (AVP) y 1946, año de la fundación del
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP).
Proponemos responsablemente un esfuerzo colectivo por la unidad
gremial, el pluralismo y la solidaridad para la reconstrucción
del Colegio Nacional de Periodistas, y su reposicionamiento en la
sociedad venezolana:
La idea es desplegar un trabajo de equipo, pluralista y sin exclusiones,
en defensa de la libertad de expresión, el derecho a la información
y mejores condiciones de trabajo, remuneración y seguridad
social de los periodistas profesionales de Venezuela, con el fin
de estimular la discusión y organización de opciones
válidas para la revitalización democrática
del CNP.
La dirigencia nacional del Colegio no puede seguir evadiendo sus
responsabilidades:
1.- tenemos que insistir eficazmente para lograr
que la Junta Directiva Nacional asuma sus altas responsabilidades
para garantizar las elecciones, mientras sus integrantes preparan
los informes de entrega de una precaria gestión durante una
década;
2.- Nos disponemos a apoyar a la Comisión
Electoral Nacional del CNP, en todo cuanto sea necesario para materializar
el proceso que debe regir de acuerdo con la Constitución,
la Ley de Ejercicio del Periodismo y los reglamentos gremiales;
3.- Exigimos al Consejo Nacional Electoral que,
cumpliendo sus competencias constitucionales, abra su diligencia
y experiencia a la facilitación democrática de nuestras
elecciones gremiales, sin más dilaciones ni manipulaciones.
A RESCATAR LA DIGNIDAD GREMIAL
A mis colegas periodistas, donde quiera que estén dando la
batalla por el rescate de la dignidad gremial, llamo la atención
sobre la grave crisis que vive el CNP, un colapso que lo tiene a
punto de extinción, si no somos capaces de revertir la tendencia
y asegurar pluralmente las elecciones de nuevas autoridades y delegados
a la Convención Nacional de Periodistas.
Continúan, agazapadas, las acechanzas en contra de nuestra
colegiación obligatoria, legítimimamente afincada
en las constituciones de 1961 y 1999, y contra la existencia misma
del CNP como corporación de derecho público integrada
por profesionales universitarios, pues desde diversos ángulos
políticos y económicos se mantiene obstinadamente
el propósito de desnaturalizar nuestra magna institución
gremial, construida por varias generaciones de luchadores gremiales
durante casi siete décadas.
El CNP es patrimonio de Venezuela, su vida democrática y
civilizada. Como gremio, somos patrimonio de los derechos del pueblo
a expresarse libremente y estar verazmente informado, conociendo
todos los enfoques críticos sobre el acontecer nacional y
mundial. Su reconstrucción, con visión futurista y
solidaria, debemos asumirla como tarea impostergable y así
servir mejor a los venezolanos y venezolanas, recolocando al Colegio
Nacional de Periodistas como casa del pluralismo y la libertad.
* Ex presidente del Colegio Nacional de Periodistas
(1996-1998) / Ex presidente de la Comisión Permanente de
Medios de Comunicación Social de la Cámara de Diputados
(1994-1996)
Por: Manuel Isidro Molina
17-02-2008
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