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PONER
EL CNP AL SERVICIO DEL PAIS
Las elecciones para renovar las autoridades del
Colegio Nacional de Periodistas están atrasadas por varios
periodos. Esto nos hace pensar que el especial cuidado por los derechos
y responsabilidades que se habrá de asumir en lo sucesivo
es crítico. ¿Por qué razón? ¿Acaso
el CNP está en crisis? ¿Acaso los contenidos teóricos
de libertad de pensamiento y democracia, que sirvieron de cimientos
para la creación del CNP están en crisis en nuestra
sociedad? ¿A quién le duele el Colegio? No, en absoluto.
Lo que está en crisis es una directiva que no ha respondido
a los intereses del gremio. El Colegio, a pesar de la coyuntura
política que vive, recibe constantemente la adhesión
de las nuevas generaciones, por eso debemos dirigir la mirada hacia
el futuro.
Ahora bien, la palabra “crisis” en este caso no es incongruente
si se toma en cuenta su etimología, pues proviene de la palabra
griega “krinein”, que significa juzgar y decidir. Asimismo,
se recordará que el ideograma chino para “crisis”
está formado por dos signos: el primero representa el “peligro”
y el segundo la “oportunidad”, y por consiguiente la
opción. En efecto, aprovecharemos esta oportunidad para juzgar
la labor incumplida en estos años por el CNP y adoptar nuevas
decisiones y emprender nuevas actividades.
La naturaleza del Colegio no estriba solamente en la protección
de los agremiados. Ante todo consiste en un apoyo a un ideal: al
fomento y protección del libre pensamiento de las ideas a
través de la expresión y los principios fundamentales
que deben haber en una democracia social y de justicia. No podemos
vivir de los logros y éxitos del CNP en sesenta anos que
han transcurrido. El mejor homenaje y culto que podemos rendir al
pasado es obrar, porque los años venideros resulten ser igualmente
fecundos.
Así pues, el futuro reviste importancia para todos los periodistas,
porque nos invita, así como invitó un día a
sus fundadores, a afianzar el progreso, a salir en defensa de la
democracia y al establecimientos de las más importantes instituciones
políticas y sociales que colmaron de tanta sangre y dolor
–a hombres y mujeres- para el establecimiento de una sociedad
libre. También se constituyó en pro y defensa de la
profesionalización, para defender el pensamiento, la opinión,
la expresión, la información, la búsqueda de
la información y el derecho a saber de los ciudadanos e igualmente
de la libertad de prensa para contribuir en la creación de
unidades productivas dedicadas a la comunicación que contribuyan
con la promoción del empleo de periodistas.
Esta es labor del CNP. Cuando todas esas instituciones se respetan
desde el poder del Estado –por exigencia del CNP- el periodismo
estará en paz y como consecuencia de ello, la sociedad tendrá
una información en beneficio de su espíritu, por cuanto
se está permitiendo el libre flujo del pensamiento, básico
para una sociedad pluralista, en donde el pensamiento ajeno, aun
nos disguste, tendremos la obligación de transmitirlo, para
que sea el ciudadano libre quien lo juzgue y lo objete. El CNP,
también luchó en contra de la censura de la prensa,
tanto directa como indirectamente, por entender que un pueblo fundamentado
en el principio de la participación. Esto es lo que permitiría
que la acción del gobierno sea transparente y pulcra. También
se esforzó por el establecimiento de un equilibrio informativo
tanto en el sector público como en el privado para no permitir
la discriminación de la información y como consecuencia
de ello la social.
Éstos señalamientos plantean la siguiente interrogante:
¿Sigue -en este momento- el CNP cumpliendo la misión
para el cuál fue creado, a saber, contribuir con el fomento
de la democracia constitucional, en donde, sobre el ejercicio de
la razón pública aplicada, se puedan plantear debates
que busquen la afirmación de la institucionalidad perdida
en una sociedad que, arropada por el abuso del derecho y el poder,
se ha alejado del ejercicio libre de la política y como consecuencia
de ello, de una violación del principio de autonomía
de la voluntad del hombre en desmedro de las metas nacionales? Indudablemente
que sí. El CNP ha perdido su poder de lucha frente al adversario,
su condición de contestatario frente a la inseguridad por
la que han pasado los periodistas a lo largo de éstos ocho
años de gobierno autoritario. No ha tenido respuestas contundentes.
El atropello a nivel nacional por el que pasan todos los medios
de comunicación social al verse despojados de la publicidad
por parte de los gobiernos regionales y del gobierno nacional, en
franca extorsión por ejercer el derecho al libre pensamiento,
es evidente.
Las constantes amenaza por las que han pasado los más importantes
medios de comunicación social audiovisuales en la capital
del país, sin una voz de protesta por parte del CNP, ha sido
sumamente elocuente. Los constantes abusos de un grupo de personas
partidarios de una tendencia política que, en su condición
de guapos y apoyados, ejercen violencia contra los medios de comunicación
social y contra los periodistas en ejercicio de sus funciones, injuriándolos
y atacándolos sin la más mínima presencia del
CNP en reclamo contra la conducta tirana que ejerce este grupo de
manera avasalladora.
No entendió el CNP que, el cierre, el atropello, la extorsión
y la imposición al silencio de un medio de comunicación
social, genera el silencio y el desempleo de un periodista, que
con ocasión a la libertad de prensa de cualquier género,
se ejerce el periodismo y la opinión del ciudadano común.
Esta es la mejor ocasión para relanzar el CNP, porque salvando
la democracia se salva el periodismo que ha sido creado como institución
formadora de hombres y mujeres que quieren vivir en una sociedad
libre en donde se respeta la institucionalidad política y
social.
Tenemos un desafío, rescatar el CNP para ponerlo al servicio
de sus mandantes y defender las dos dimensiones por las que fue
diseñada la institución por sus fundadores.
Por: Maria Elena cabrera armas Ph.D.
CNP numero 3.504
17-02-2008
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