Una misión
investigadora enviada por la Federación Internacional de
Periodistas (FIP) a Filipinas encontró que hay una "amplia
cultura de violencia tolerada por altas autoridades gubernamentales"
tras los elevados números de periodistas muertos en el
país.
Tras celebrar
varias reuniones con periodistas locales, oficiales de policía,
alcaldes, gobiernos y representantes del departamento de Justicia,
los representantes de la FIP ofrecieron una conferencia de prensa
en Manila el 30 de enero de 2005, en la que dijo que más
de 50 periodistas han sido asesinados en Filipinas desde 1986,
entre ellos una cifra récord de 13 en 2004 “y no
se ha llevado a nadie ante la justicia por los asesinatos”.
Esa afirmación
motivó que, un día después, la presidenta
filipina Gloria Macapagal-Arroyo canceló abruptamente una
reunión con la FIP. Una portavoz de la presidencia afirmo
que la información de la FIP es "engañosa"
y argumentó que la mayoría de los casos de periodistas
asesinados ha sido resuelta. El Gobierno considera un asesinato
resuelto cuando se identifica a un sospechoso.
La FIP dice
que la tolerancia oficial a las agresiones contra periodistas
ha permitido que las figuras políticas y caudillos locales
contraten asesinos para matar a periodistas en represalias por
sus informes. Las malas condiciones de trabajo y una falta de
apoyo de seguridad de parte de los medios empleadores también
contribuyen al alto número de muertes, agrega la organización.
FIP y su afiliado
local, el Sindicato Nacional de Periodistas de Filipinas, planean
cabildear al Gobierno para volver a abrir varios casos de asesinato
no resueltos a consecuencia del resultado de nueva información
obtenida durante la misión investigadora. En febrero se
publicará un informe completo con casos, los hallazgos
y las recomendaciones de la misión.
16-02-05