Todo de rojo,
hasta las orejas, el Ministro de Comunicaciones e Información,
Andrés Izarra, dio a entender que “tiraba la toalla”
porque los medios de comunicación, ahora también
los internacionales, son incorregibles e irrecuperables. No queda
más remedio que mandarlos al infierno. Mención especial
mereció el corresponsal internacional Philp Gunson, para
quien por su mala conducta parece tener destinada la quinta paila
de la quinta República.
El ministro
de Información y Comunicación, Andrés Izarra,
comenzó por anunciar que el gobierno cambiará de
estrategia sobre los medios de comunicación porque se ha
cansado de hacer lobby y de los atropellos de la gran prensa.
La escena
central, pero muy mal actuada, fue cuando afirmó "ya
basta de la prensa envenenada" y sus "lacayos locales".
"Yo los mando al infierno". Se acabo la vía por
las buenas, ¿ahora viene por las malas?.
Fue durante
la entrega de equipos a medios comunitarios, a los cuales calificó
de fundamentales (ojo, no fundamentalistas) para llevar a cabo
la batalla de las ideas.
Izarra acusó
de nuevo a los medios trasnacionales de servir a los intereses
de Washington para desestabilizar a Venezuela.
Entre otras
organizaciones internacionales, el Comité para la Protección
de los Periodistas condenó acusaciones del gobierno venezolano
por considerar que pondrían en riesgo la seguridad de los
profesionales de la comunicación.
El vocero
del Ejecutivo venezolano acusó al periodista británico
Phil Gunson, así como a otros profesionales nacionales
y extranjeros, de trabajar a favor del gobierno norteamericano,
lo cual, a juicio del CPJ, pondría en riesgo su seguridad
física.
El ministro
Izarra afirmó que se estaría dirigiendo una campaña
mediática contra el gobierno venezolano, en la cual estarían
participando periodistas de medios nacionales como El Universal
y El Nacional, así como otros periódicos internacionales
como The Miami Herald, "The Washington Post", "The
Washington Times" y la cadena Fox de televisión.
27-02-05