El
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) se complace
en felicitar a las colegas periodistas Tamoa Calzadilla (El
Mundo) y Laura Weffer (El Nacional), miembros de nuestra organización
sindical, por haberse hecho merecedoras del Premio a la Mejor
Investigación Periodística de un Caso de Corrupción
en América Latina y el Caribe en el año 2005,
organizado por el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) con el
auspicio de la organización académica Open Society
Institute.
En la cuarta
edición de este premio internacional participaron 139
periodistas de 17 países de América Latina. El
jurado lo integraron Marcelo Beraba, Ombudsman de Folha de S.
Paulo; Gustavo Gorriti, columnista de la revista peruana Caretas;
Michael Reid, editor de Latinoamérica de The Economist;
Gerardo Reyes, de El Nuevo Herald, y Tina Rosenberg, editorialista
de The New York Times.
Ambas periodistas
de investigación presentaron, por su lado, una serie
de artículos que revelaron el encubrimiento de evidencias
en las indagaciones del asesinato del fiscal venezolano Danilo
Anderson. Sus trabajos versaron dos momentos de la actuación
del Ministerio Público luego del asesinato de Danilo
Ánderson, víctima de una explosión en su
auto a fines de 2004, ocasionada por manos criminales.
Según
el jurado, Tamoa Calzadilla demostró episodios desconocidos
de la conducta de Ánderson, relevantes para establecer
el móvil del asesinato, en base a testimonios que luego
fueron ignorados en el proceso. Por su parte, Laura Weffer encontró
información incontrovertible sobre la falta de idoneidad
del principal testigo de la fiscalía para acusar a supuestos
participantes de una conspiración política para
asesinarlo.
Otras dos
investigaciones empataron en el segundo lugar. Una de ellas,
de Jorge Morales, del diario El Imparcial, de Sonora, México,
obtuvo testimonios y documentos que probaron la auto-asignación
de un préstamo de 350 mil pesos (US$ 30,700) por parte
de diputados del Congreso de Sonora, quienes luego intentaron
que la deuda fuera absorbida por el Estado. La segunda fue realizada
por Giannina Segnini, Ernesto Rivera y Mauricio Herrera, del
diario La Nación de Costa Rica, quienes demostraron el
pago de comisiones al alcalde de San José por parte de
la empresa canadiense EBI, a fin de obtener la operación
del relleno sanitario de la ciudad.
El jurado
realizó una mención especial a los esfuerzos de
la prensa brasileña para investigar durante el año
2005 y sus continuas denuncias de corrupción en los Poderes
Ejecutivo y Legislativo. Al respecto, señaló que
dos reportajes finalistas, “El hombre clave del PTB”,
por Policarpo Junior, de la revista Veja; y “Entrevistas
a Jefferson”, de Renata Lo Prete, del diario Folha de
S. Paulo, fueron importantes para desencadenar estas investigaciones.
El número
de trabajos y el alto nivel de los participantes revelan la
calidad de los reportajes presentados por las colegas Calzadilla
y Weffer, cuyo premio viene a constituir un hecho reconfortante
para los periodistas venezolanos, que tantas dificultades han
enfrentado para el ejercicio de su labor durante los últimos
años.
LA JUNTA DIRECTIVA
Caracas,
23 de Junio de 2006.
Dos
periodistas y un premio
En una larga
nota fechada en Lima y firmada por Ángel Páez,
corresponsal de la agencia Interpress Service, se hace justicia
a dos periodistas venezolanas que, pasando por encima de todos
los riesgos que implica hoy ejercer este oficio en Venezuela,
han logrado un premio “que reconoce a los mejores informes
sobre corrupción en países latinoamericanos”.
Se trata de Laura Weffer, de El Nacional , y Tamoa Calzadilla,
de Últimas Noticias , dos brillantes reporteras en el
más rotundo sentido de la palabra, a las cuales el orden
establecido no ha logrado infundirles miedo ni mucho menos hacerlas
retroceder en sus investigaciones.
Vale la
pena que glosemos el despacho de IPS, una agencia que precisamente
goza de credibilidad en los círculos oficialistas, y
también entre aquellos altos funcionarios que pregonan
por radio y televisión que cualquier periodista que trabaje
en un medio privado es, por lo menos, un aspirante a agente
de la CIA. Tal grosería no puede provenir sino de quienes
les encanta estar guindados a la ubre presupuestaria del Gobierno,
y que carecen de la calidad ética suficiente como para
trabajar en una empresa sin vender su autonomía de criterio
y sin enterrar su dignidad.
Pero veamos
qué dice seriamente IPS: “Dos periodistas de Venezuela
que investigaron el asesinato de un fiscal el año pasado
y desacreditaron versión oficiales en torno al caso (...)
ganaron el primer puesto del Premio a la Mejor Investigación
Periodística de un Caso de Corrupción en América
Latina y el Caribe 2005, entregado por el independiente Instituto
Prensa y Sociedad y Transparencia Internacional, con auspicio
de la organización académica Open Society Institute”.
La verdad
es que esto último, que indica el auspicio de una organización
con siglas en inglés, ya debe tener en ascuas al ministro
de Información, Willian Lara, quien no hace mucho declaró
que los tres rectores que proponen una auditoría independiente
del Registro Electoral del CNE, son agentes activos de la política
del presidente George W. Bush para América Latina.
Aclara el
despacho de IPS que Laura Weffer “sacó a la luz
datos que echaron por tierra la confiabilidad del principal
testigo con el que contaba la Fiscalía General de Venezuela,
para responsabilizar a sectores de la oposición por el
asesinato del fiscal Danilo Anderson en noviembre pasado en
un atentado con bombas. De todas formas, la Fiscalía
General mantuvo al testigo como pieza clave de las indagaciones”.
Estas líneas trasmitidas al mundo entero bien valen su
peso en oro, porque restablecen internacionalmente lo único
con que cuenta el periodismo latinoamericano frente a franquicias
seudo izquierdistas, como Le Monde Diplomatic : la credibilidad.
Según
Interpress Service, la periodista Tamoa Calzadilla también
“aportó información clave sobre la identidad
de Anderson” y sobre “irregularidades en las actividades
del funcionario, que podrían estar relacionadas con el
crimen”. “Mientras el fiscal era sepultado con honores
y condecorado en forma póstuma con el máximo grado
de la ‘Orden Libertador’, la periodista reveló
que Anderson había escondido una caja fuerte con dinero
de origen ilícito, tenía una máquina para
contar billetes y poseía bienes que difícilmente
pudo haber pagado con sus ingresos habituales”.
En el mismo
despacho, se denuncia que cuando Tamoa Calzadilla “publicó
las actas judiciales que contenían las declaraciones
de los testigos, fue citada por las autoridades”. La periodista
dijo: “Si bien la Constitución nos da el derecho
de reservar nuestras fuentes, me interrogaron cuatro horas.
Intentaron intimidarme diciéndome que había cometido
un delito. Yo me resistí a revelar a mis fuentes”.
Por su parte,
Laura Weffer le explicó a Ángel Páez, el
corresponsal de IPS, que inició su investigación
al descubrir que el principal testigo de la Fiscalía
General, el colombiano Geovanny Vásquez, no era psiquiatra
ni agente del Buró Federal de Inteligencia de Estados
Unidos ni un infiltrado de la inteligencia colombiana en las
paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia, como señaló
el Gobierno. Pero de inmediato la periodista de El Nacional
“fue acusada de participar de un complot mediático
contra el presidente Chávez”.
A todo esto
basta agregarle sólo lo siguiente: “El jurado estuvo
compuesto por Marcelo Beraba, del diario brasileño Folha
de Sao Paulo; Gustavo Gorriti, de la revista peruana Caretas;
Michael Reid, de The Economist; Gerardo Reyes y Tina Rosenberg,
de El Nuevo Herald y The New York Times respectivamente”.
Nada menos.
Fuente: El Nacional 23-06-06 (Editorial)
25-06-06