CLODOVALDO Y LAS BOTAS DEL GEOGRAFO

“!Te botarían, já!  ¡Seguro que te botarían!”
                                                                                     Chávez al reportero Pablo López Guelli

Una “rueda de molino” no es precisamente lo que pudiéramos llamar una exquisitez  y mucho menos cuando la comunión que se nos propone es  tener que aceptar indefectiblemente  -porque “el caso ya no tiene remedio”-  una situación injusta y/o deshonrosa.

Hablemos de periodismo y sus avatares. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) protesta por el trato humillante y vejatorio al que sometió  el presidente Chávez, sin razón alguna, al joven reportero brasilero Pablo López Guelli, y a la queja gremial responde, sumamente avergonzado, Clodovaldo Hernández, que no nos ocupemos de esas exquisiteces, porque además “todos sabemos las toneladas de aguas servidas que a diario se vierten en nombre de la libertad de prensa”.

Pensé que los permanentemente avergonzados debíamos ser los simples ciudadanos venezolanos viendo como el primer magistrado se comporta, frente a propios y extraños, con modales que convierten a Boogie El aceitoso en un flemático lord inglés. 

Y en materia de aguas servidas es difícil para cualquiera competir con Clodo, quien hace ya varios años dejó colar por esas cañerías libertarias un ejemplar de grueso calibre con la célebre “solemnidad bien coprófaga” con la etiquetó a un presidente del antiguo congreso. Boutade de la cual confesó haberse arrepentido en el mismo artículo en que, con toda razón, la ratificó después de los sucesos del 12-A.

El caso es que para el buen Clodo la zaparapanda de insultos, los directos y los sugeridos, las inculpaciones y advertencias que descargó el hombre de la revolución pacífica y humanista sobre el Pablo López brasilero (el nuestro está en el exilio) es algo así como que los geógrafos o los agrimensores salgan al campo a trabajar y regresen a casa con las botitas llenas de fango. Y eso que le había dado la bienvenida, que si no...

Más de ciento cincuenta trabajadores de la prensa perdieron la vida violentamente en el 2006 y las cifras vienen siendo patéticas desde hace varios años. Esa es la razón por la cual organismos mundiales de periodistas y empleadores vienen uniendo esfuerzo para lograr el respeto a la labor de los reporteros, a su integridad física y a luchar contra la impunidad.

Y así como en la economía doméstica se tiene como sabia y prudente la máxima según la cual “hay que cuidar los centavos que los bolívares se cuidan solos”, en el caso de la violencia contra los periodistas lo menos que puede hacerse es protestar y defenderse de las cachetadas para, a la postre,  ahorrarnos los balazos, los decapitamientos y las pedradas.

La rueda de molino con la que pretende hacernos comulgar Clodo, desde su segura trinchera en Platanal, nos dice que las denuncias y las condenas que se hagan de situaciones injustas y vergonzantes como las que vimos en la flamante sala de prensa “Simón Bolívar”, son meras exquisiteces de un sindicato sin oficio y  debe ser aceptadas sin más,  que eso es simple barro en las botas, problemas pedestres,  y además bien merecido no los tenemos: “Ay, sí, pobrecitos los periodistas, desdichadas víctimas que nunca maltratan a nadie”, nos dice su alter ego Elba Quiroz, quien arremete con la fiereza del montaraz báquiro a todo el que ose ofender al Mahatma Ghandi de Sabaneta.

Las palabras de Clodo nos hicieron recordar esas afirmaciones que muchas veces hemos oído a los taxistas caraqueños, todavía leales a mi General. “Cuando Pérez Jiménez este país era una maravilla y todos vivíamos del carajo. Los únicos que la pasaban mal eran los que se metían en política..”. Una pelusa, querida Elba…

De modo, estimados colegas reporteros, señores dirigentes partidistas que ya saben que los tablazos “vienen en el paquete”… Con semejantes argumentos no cuesta nada imaginar al infelizmente recordado Nereo Pacheco viendo retorcerse a quienes habido dado la consabida ración de vidrio molido en las mazmorras de La Rotunda mientras les espeta a la  cara: “¿Ustedes no querían ser políticos pues? ¡Que se pongan sus botas de geógrafo es lo que es, pendejos..!”.

 

Gregorio Salazar
(18-03-2007)

 


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