Decidí
aceptar la invitación que se me hizo con motivo de la
celebración de los sesenta años del SNTP, porque
siempre me he sentido ligada a esta Institución, considero
que cada uno de los afiliados y afiliadas debe contribuir para
que la historia sea trascendente entre los periodistas de este
país y sea ejemplo con repercusión en el gremio
periodístico de otras Naciones.
Es una época
en la que vivimos tiempo de cambios, muy diferentes a aquellos
momentos, a esos años en que me correspondió en
mi condición de Secretaria General crear el Equipo Mujer
y Comunicación para combatir la discriminación
que sufría la mujer periodista en los medios impresos,
cuya política represiva se extendía como la verdolaga
en otras compañías de comunicación. Y en
esa iniciativa me acompañaron colegas de diversos medios
y la respaldó el Colegio Nacional de Periodistas.
Correspondió
al SNTP librar grandes batallas, porque no puede denominarse
de otra forma el enfrentamiento al que siempre nos han sometido
los dueños de los medios, los dueños del capital:
despidos masivos como el perpetrado contra trabajadores de El
Diario de Caracas, vetos y prohibición de entrada a empresas
periodísticas de dirigentes gremiales, así fue
la decisión adoptada por Marcel Granier, concretamente
contra Eduardo Orozco, Secretario General del Colegio de Caracas,
en ese momento. ¿Cuál era el delito de Eduardo
por el cual Granier le negó la entrada a RCTV? Defender
los intereses de los trabajadores y oponerse a despidos masivos
y a la restricción a la libertad de expresión
en el diario dirigido por Granier.
Correspondió
al SNTP enfrentar la división de los trabajadores al
imponerles en empresas como El Nacional, la firma de contratos
individuales con el fin de separar a los trabajadores, dejarlos
fuera de la organización sindical, debilitarla para acabar
con la agrupación de los afiliados.
¿Han
cambiado los patronos de los medios, ahora sí respetan
los convenios de trabajo, ahora si incorporan sin enfrentamientos
las cláusulas socio económicas, aceptan el derecho
de los trabajadores de expresar su opinión? Por una parte
hago esta interrogante y de la misma forma incluyo nuestra responsabilidad
como dirigentes gremiales: ¿estamos a tono con los cambios
que se producen en el país, las estructuras del SNTP
responden a los intereses de los trabajadores de la Prensa?
Nuestra Constitución ahora incorpora que la democracia
venezolana es participativa y protagónica, ya dejó
a un lado la representatividad, por lo tanto no podemos quedarnos
fuera de la historia, tenemos la obligación de ir a la
búsqueda de las opiniones de esa masa de trabajadores
de la prensa en todo el país y pensar en el nuevo Sindicato
que debemos construir.
Debe realizarse
un nuevo proceso electoral para elegir las nuevas autoridades
del Sindicato, es una extraordinaria oportunidad para debatir,
para escuchar, para hacer planteamientos pensando en lo nuevo,
relevando siempre nuestros principios: libertad de expresión,
código de ética del periodista venezolano. Para
nosotros, los trabajadores de la prensa que agrupa este Sindicato
hay una sola libertad muy diferente a la de los dueños
de las empresas periodísticas, siempre ha sido así,
esto no ha cambiado. En las empresas periodísticas la
voz de los trabajadores es voz silente, muerta, que no cuenta
para absolutamente nada. Nosotros sabemos que quien no acata
las decisiones de la política editorial tiene que irse.
Nosotros sabemos que lo mas antidemocrático que ha habido
en este país, son las empresas periodísticas.
¿Cuánto esfuerzo hubo de colocarse en las discusiones
de los contratos colectivos para incorporar una cláusula
referida a obtener un espacio para que los periodistas pudieran
expresar su opinión? Y más aún, cuando
se trataba de discutir el salario, discutir las reivindicaciones
sociales las actitudes más recalcitrantes las enarbolaban
El Nacional, El Universal, los De Armas, los Capriles. Los despidos
en El Nuevo País que nunca aceptó a la organización
sindical y a todo intento de organización proseguían
los despidos. ¡No podemos olvidar!
Lo que nunca
podemos aceptar es que este gremio se comporte como un gremio
vencido y rendido a los pies de los patronos; de los que siempre
han violado la libertad de expresión y la libertad sindical,
que para ellos no es un derecho fundamental.
Yo invito
formalmente a los trabajadores y trabajadoras de la prensa,
para que volvamos a conquistar el espacio y la condición
de gremio revolucionario, combativo, aguerrido que históricamente
caracterizó al Sindicato de Trabajadores de la Prensa.
Yo invito a los trabajadores y trabajadoras de la prensa a reconquistar
nuestra condición de clase; a combatir por la verdad
que el pueblo exige y no por la que deciden comunicar los patronos;
yo invito a luchar por la ética y la moral de este gremio,
al lado de nuestro pueblo del que nosotros somos parte integrante
y al que no podemos traicionar .
Les propongo
a ustedes, compañeros y compañeras, que este gremio
se declare en transformación e invito para que se convoque
con la urgencia del caso a una constituyente de los trabajadores
y trabajadoras de la prensa, para que se redefina el rumbo y
los objetivos del gremio; para que se replantee una relación
directa y democrática con sus afiliados; para que se
replantee una relación directa y cercana al pueblo; para
que se replantee sus propios estatutos y su propia estructura
y para que se replantee frente a los patronos, las demandas,
condiciones, exigencias y aspiraciones que debemos defender.
La mejor
manera de rendir un homenaje a nuestros fundadores y fundadoras,
a Arístides Bastidas, a Claudio Cedeño y a muchos
compañeros y compañeras que hasta ofrendaron su
vida en la lucha al lado del pueblo, como Fabricio Ojeda, Verónica
Tessari…, es reconquistando nuestra condición social
frente a los patronos y asumiéndonos aliados indisolubles
de nuestro pueblo. La mejor manera de rendir tributo a nuestro
trabajo es rescatando la combatividad y el sentido revolucionario
de esta organización, lo contrario solo servirá
para mantener un cascarón vacío que puede ser
utilizado por esos patronos siempre opuestos a la agrupación
sindical, pero jamás ellos nos acompañarán
para conquistar justas aspiraciones.
Lo que necesitamos
es un sindicato capaz de defender a sus afiliados y asumir junto
al pueblo noble, el respeto por la información veraz,
sin censura, sin mediatización. Es el mejor homenaje
que rendiremos a los fundadores de esta organización
que nunca aceptaron en la organización a una persona
que estuviera ligada a los intereses patronales. Con esa misión
nació el Sindicato de Trabajadores de la Prensa, ahora
no podemos dejar a un lado sus luchas hace 60 años porque
la historia condenará a los traidores.
Diré enhorabuena para todos y todas siempre que tengamos
la honestidad, el espíritu revolucionario y la defensa
de los trabajadores, solo si cumplimos con este norte es que
podemos celebrar.
Muchas gracias.
Helena Salcedo
Caracas, 11 de marzo de 2006