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La
oportunidad de esta intervención es honra que agradezco
ahora a la directiva del Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Prensa, que acertada y valientemente encabeza Gregorio
Salazar. Digo ahora, porque debo retrotraer las gracias sesenta
años y personalizarla en Rafael Calderón, a quien
solicitamos que como secretario general se las transmita a los
jóvenes que le acompañaron en aquella empresa,
especialmente a María Teresa Castillo, Martín
Ernesto González, que siete años después
ocuparía ese cargo; a Omar Pérez, que esta Junta
acompañó como adjunto de José “Chepino”
Gerbasi, en la secretaría de Actas y Correspondencias.
Y a Héctor Stredell.
Y el recuerdo al resto de colegas que constituyeron el Sindicato
Nacional de Periodistas aquel 11 de marzo de 1946, año
de gobierno revolucionario, que promovió una Asamblea
Nacional Constituyente de la cual salió una gran Carta
Magna, que consagró el sufragio femenino y otros importantes
derechos. Pero no tuvo la tentación, como ni siquiera
se atrevió la Federación, de sellar la Cuarta
República instaurada en 1830, cuando nos separamos de
Colombia.
En dicha Ley Fundamental quedó dispuesto en el artículo
37:
La nación garantiza la libertad de pensamiento, manifestado
de palabra, por escrito, por medio de la imprenta, por la radio
u otros sistemas de publicidad, sin que pueda establecerse censura
previa.
En el bello acto de esta tarde, de haber tenido éxito
la iniciativa tomada a poco de la muerte del general Juan Vicente
Gómez, el dictador que hasta ahora ha oprimido por más
tiempo a Venezuela: 27 años, estuviéramos celebrando
los setenta del nacimiento de nuestro sindicato. En 1936, el
año en el cual se legalizan estas organizaciones en nuestra
Patria, fue fundado el Sindicato de Periodistas, comprendido
entre los 107 que entonces aquí existían.
Es 1936 el año en el cual periodistas y dueños
de la prensa se unen para impedir la censura de prensa, cuya,
prohibición aparece expresamente por vez primera vez
en l82l en la Ley Fundamental de la Unión de los Pueblos
de Colombia. Dispone que esa censura no será permitida
previamente a la publicación; la de l830, garantizaba
a todos los venezolanos el derecho de publicar sus pensamientos
y opiniones de palabra por medio de la prensa, sin necesidad
de previa censura; norma que repitieron las Constituciones de
l857, l858, l88l, l89l.
A los 40 años de haber sido derogada la Ley reglamentaria
de la libertad de expresión, se da el primer intento
de regulación de los medios de comunicación en
la democracia del siglo XX, con un decreto de “Control
sobre las publicaciones y radiodifusoras”, dictado por
el gobernador del Distrito Federal, general Félix Galavís,
el 12 de febrero de 1936.
Decía el mandatario que ante “los excesos en que
está informando el material de prensa”, el Presidente
Eleazar López Contreras le giró instrucciones
para:
“establecer el necesario control sobre las publicaciones...en
resguardo de la tranquilidad social”. Se prohibía
la inserción, entre otros, de artículos “disociadores
con fines de perversidad” y las “Radiodifusiones
de discursos...que exalten los ánimos, causando alarma
u ocasionando intranquilidad pública”.
Para el cumplimiento de las medidas impusieron una Junta de
Censura. En carta al Jefe de Estado, la Federación de
Estudiantes de Venezuela, que presidía Jóvito
Villalba, le decía que: Los periodistas, como respuesta
a la censura que amordaza la prensa, han resuelto la suspensión
de los diarios.
Entonces en Caracas se editaban 5 diarios: La Religión,
El Universal, La Esfera, El Heraldo y Ahora. Y operaban 4 emisoras
en la capital: Radio Caracas, Radiodifusora Venezuela, Ecos
del Ávila y Ondas Populares.
Existía la Asociación de Periodistas, que se unió
con la de Escritores para realizar la huelga del 14 de febrero.
Corta duración tuvo el sindicato de periodistas, que
según afirma Juan José Ramírez en sus Cien
años de Periodismo, presidió Antonio Reyes. En
la época ya funcionaba el gremio de profesionales de
Artes Gráficas y la Asociación de Linotipistas.
La conquista laboral y profesional de los periodistas es una
lucha permanente de nuestro sindicato. A los diez días
de su constitución, una comisión, conformada por
Rafael Calderón, secretario general; Raúl Alfredo
Arriaga, de Organización; Bernardo Dolande, primer suplente
y Pedro Hernández Camacho, de Finanzas, visitaron al
presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, Rómulo
Betancourt. Según información publicada por El
Nacional, le plantearon “la instalación de una
Escuela de Periodismo”. Dicho diario titula: “Ley
de Ejercicio Periodístico acaso de promulgue pronto.
La casa del periodista será donada la semana próxima”.
Al mes de constituido, exactamente el 12 de abril, entra a formar
parte de los 531 sindicatos que son legalizados. A los 4 meses
de creado, el 16 de julio, firma su primer contrato colectivo
con la C. A Editora El Heraldo, con sueldos que oscilan entre
los 180 y los 840 bolívares mensuales) entre 60 y 180
dólares, aproximadamente.
En 1946 se editaban 22 diarios en el país: 14 en la provincia:
El Luchador, en estado Bolívar; Aborigen y El Carabobeño,
Carabobo; El Diario, El Impulso y Trópico, Lara; El Vigilante,
Mérida; Agencia Comercial, Sucre; Diario Católico,
El Centinela, Fronteras y Vanguardia, Táchira; La Columna
y Panorama, Zulia.
Ocho diarios son editados en Caracas: El Heraldo, El Nacional,
El País, El Tiempo, El Universal, La Esfera, La Religión,
Ultimas Noticias.
Entre los acontecimientos políticos de 1946 resalta la
disposición del 2 de febrero la Junta Revolucionaria
de Gobierno decretó el voto universal, directo y secreto
para los venezolanos mayores de 18 años.
El 27 de octubre se realizan las elecciones para la Asamblea
Nacional Constituyente y el 29 de ese mes Acción Democrática
resulta ganadora de esas elecciones.
Es el 6 de febrero de 1947 cuando adopta el nombre del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Prensa.
Estos sesenta años los celebramos con los de la Escuela
de Periodismo, que así era nombrada la hoy Escuela de
Comunicación Social de nuestra Universidad Central de
Venezuela. Celebramos también los 65 años de la
organización gremial, con el nacimiento de la Asociación
Venezolana de Periodista y los 30 años de su conversión
en Colegio Nacional de Periodistas.
Recuerdo especial merece la primera mujer que formó parte
de una junta directiva del SNTP: Lourdes Gómez, quien
ocupó la secretaría de finanzas en la directiva
del período l949-5l, encabezada por Claudio Cedeño
como secretario general.
LUCHA CONTRA DICTADURA
Miembros
y directivos del SNTP no escaparon a la represión de
la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.
Andrés Miranda, adjunto a la Secretaría de Reclamos
en la directiva del 48 al 50, jefe de cables de El Universal,
fue detenido en la primera semana de octubre de 1957, por publicar
un cable transmitido por la United Press desde Sao Pablo. Daba
cuenta de la designación de Rafael Caldera, entonces
secuestrado en la Seguridad Nacional, policía política
del régimen, como presidente honorario de la conferencia
socialcristiana de Brasil. En la directiva 57-59 figura Andrés
Miranda como secretario general adjunto de Rafael Hueck Condado.
Después será directivo en varios períodos.
Mientras el 24 de octubre de 1957, se organizaba la celebración
del Día Nacional del Periodista, la Seguridad Nacional
practicaba un nuevo atropello contra la libertad de expresión.
Cayetano Ramírez, el inolvidable colega que nos presenta
Carolina Acuña en la página Electrónica
del Sindicato, padecía en el Puesto de Socorro las torturas
de la policía política. Era secretario de redacción
de La Calle y la crónica de la época lo registran
como directivo de nuestro sindicato.
En la cárcel estaban también José “Chepino”
Gerbasi. En el exilio Héctor Mujica y Simón Alberto
Consalvi, secretario de actas de la Junta Directiva 1949-51.
Su adjunta era Lucila Velásquez, nombre literario que
adoptó Lucila Carmona, a quien Fidel Castro no debe olvidar
porque fue ella quien le presentó al Che Guevara, que
vivía en su apartamento de México, el cual compartía
con quien sería la esposa del guerrillero Heroico, Hilda
Gadea.
En la directiva del 51-53 Simón Alberto Consalvi aparecerá
de secretario de organización, con J. Marconi Villamizar,
como adjunto.
Varios miembros del sindicato fueron a la prisión cuando
El Nacional presentó a la Junta Militar de Gobierno con
la leyenda de “los tres cochinitos”, una conocida
marca de manteca de entonces. Héctor Stredel, uno de
los fundadores, fue a parar al campo de concentración
de Güasina.
Destacamos la histórica actuación de un directivo
de nuestro sindicato, el secretario de Finanzas, para ser más
precisos, de la Junta Directiva 55-57, de la cual era Secretario
General Arístides Bastidas, quien se mantuvo 14 años
en esa posición. Nos referimos a Fabricio Ojeda, que
gente que ayer no sólo le persiguió sino que influyó
en su muerte, hoy le hace reconocimiento. Nosotros lo hemos
hecho siempre sin banderías políticas. Fabricio
fue el Presidente de la Junta Patriótica, que orientó
e intensificó la lucha contra el régimen militar
del general Marcos Pérez Jiménez.
Firmas de quienes fueron directivos de nuestra organización
aparecerán en el manifiesto del 15 de enero del 58 contra
la dictadura de Marcos Pérez Jiménez: Arístides
Bastidas, Omar Pérez, Eleazar Díaz Rangel, Gustavo
Naranjo.
Significativa en el derrumbamiento de la dictadura militar,
fue la huelga de prensa que impidió la salida de los
diarios nacionales el 21 de enero de 1958, participaron activamente,
además de Fabricio, los directivos del SNTP, Enrique
Alvarenga, secretario de Organización; Rafael Hueck Condado
de Reclamos; Eleazar Díaz Rangel de Deportes y Propaganda,
y Andrés Miranda. El Secretario General, Arístides
Bastidas tuvo otra destacada figuración en las afueras.
Honrado me siento de haber encabezado la directiva número
l6 (l977-79) y más cuando se dio mi reelección
(79-8l), período este que terminó Pastor Mujica.
En el primer período me acompañaron, Miguel Yilales,
Víctor Suárez, Raúl Fuentes, Pastor Mujica,
Nelson Morante, César Quijada, Rómulo Rodríguez;
Aurelio Gil Beroes, José Clemente Ocanto, Lucy Gómez,
Helena Salcedo, Vidal Ramírez, adjunto y Juan Diego Bustillo.
En el 79-8l formamos equipo con Pastor, Manuel Isidro Molina,
Helena Salcedo, Rosa Haidee Sánchez, Víctor Rodríguez
Coa, Gonzalo Lobo, Freddy Balzán, Aurelio Gil, Juan Diego
Bustillos, Gregorio Barreto, Julio Barazarte y Yolanda Barbieri.
Orgullosos nos sentimos de la labor desarrollada, pero no es
una presentación de memoria y cuenta. Sin embargo, en
reconocimiento a los fundadores de nuestro Sindicato logramos
la inclusión en la lista de electores de las directivas
de la organización y esos distinguidos compañeros
ejercieron con entusiasmo el derecho, como lo hacían
en la década del 40. Recordamos entre ellos a doña
María Teresa Castillo, entonces de Otero Silva. Nos emocionaba
a todos nosotros verla participando en el acto de votación.
Arístides Bastidas, quien tuvo seis períodos como
secretario general, me dijo una vez: “me vas a seguir
los pasos en reelecciones”.
Pero esos pasos se los sigue Gregorio Salazar, quien está
en su cuarto período. Por algo será.
La participación en el rescate de la democracia, cuando
esta es usurpada, justifica la actuación que hemos reseñado.
“El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa –se
define en la sección historia contenida en la página
electrónica que mantiene informado a todos- parte de
la premisa de un sindicalismo cada vez más independiente,
democrático, progresista, autónomo y sobre todo,
defensor de la justicia social y la libertad de expresión”.
Nunca antes en la historia republicana, ni en dictadura ni en
democracia, se habían dado tantos atropellos, como en
estos seis años de autocracia. En los años 1999,
2000 y 2001, registramos 38 reseñas sobre las denuncias
de violaciones a la libertad de expresión y el derecho
a la información; en el año 2002, ese registro
fue de 567 reseñas. En el 2003, pasaron de 700. Y el
2004 fue para “consolidar” la política.
Un estudio de la Universidad Católica “Andrés
Bello” indica que entre el primer semestre del 2002 y
el primer trimestre del 2003 se han detectado 205 agresiones
a periodistas y medios: l56 personas afectadas, l3 lesionados
graves, 5 que requirieron intervención quirúrgica.
Nuestras investigaciones agregan 30 casos de periodistas heridos.
La Defensoría del Pueblo que presidía Dilia Parra
y tenía como director general a Juan Navarrete, aquella
que se preocupaba menos por la defensa del puesto, declaró
en septiembre del 2000, que realizaba un monitoreo sobre libertad
de expresión, porque veía que muchos periodistas
habían sido agredidos físicamente.
Para el 2004 contamos unas mil agresiones a medios y sus equipos;
cantidad superada por los ataques a comunicadores, que ya cuentan
una muerte, más de un centenar de detenidos, entre quienes
ha habido torturados; igualmente registramos exiliados. No faltan
los enjuiciamiento de periodistas y lo que creíamos erradicado
en la lucha gremial lo ha revivido este gobierno, el sometimiento
a tribunales militares.
En estos 7 años de mando se registran los peores atropellos,
con el sangriento saldo de comunicadores muertos, mas de mil
heridos, cifra igualada por detenciones; enjuiciamientos que
se aproximan a 300, con aberraciones de sumar 148 contra una
tv y 15 contra una periodista; cierre y bestiales agresiones
a radio y tv. Han pasado del millar las agresiones a los medios
y a los comunicadores, que ha tenido hasta denuncias de torturas.
Las acciones judiciales contra estos mensajeros de la sociedad
pasan de 300 y hasta exiliados tenemos. Colegas hasta con 15
juicios, como el caso de Ibéyise Pacheco. Julián
Salas tiene cuatro acciones judiciales. No escapan colegas identificados
con este “proceso”: contra Miguel Salazar, cinco
son los juicios. Ni se diga la persecución que tiene
en Patricia Poleo el mayor ensañamiento.
En ejercicio de la profesión, efectivos militares asesinaron
al periodista Virgilio Fernández en el intento golpista
del 27 de noviembre del 92 y causaron heridas a la también
periodista Carmen Carrillo. También se recuerda la toma
sangrienta del canal de televisión del Estado (Venezolana
de Televisión), en la cual participó el actual
ministro de Relaciones Interiores y Justicia, cuyo ingreso al
gabinete se produjo a través del Despacho Información
y Comunicaciones.
El reportero gráfico Jorge Tortoza, quien llevaba diez
años laborando en el diario 2001, fue muerto por un francotirador,
de un disparo que se le incrustó en la cabeza, el jueves
11 de abril del 2002 cuando cubría la manifestación
cívica que marchaba a Miraflores.
A Mauro Marcano periodista de radio de Maturín, lo asesinaron
por las responsables denuncias que hacía contra el tráfico
de drogas.
Dudosa es la causa de muerte del columnista del Correo del Caroní
Gilberto Prieto Celis, severo crítico del Gobierno.
Por la libertad de expresión, una dama de 70 años
murió en Coro, consecuencia del ataque de círculos
bolivareros al teatro que anunciaba presentación del
actor Orlando Urdaneta, uno de los exiliados de este régimen.
Víctimas de la inseguridad resultaron Gustavo Acevedo,
fotógrafo de El Globo; Edgar Rengifo, director de información
de un diario de Maturin y Enis Méndez de Garmendia, de
La Nación, de San Cristóbal.
En vida vegetativa, debe estar un fotógrafo que en la
histórica manifestación del 11-04-02 fue abaleado
por pistoleros oficialistas, porque lucía una chaqueta
que decía PRENSA. Pero la víctima resultó
ser de un cuerpo de seguridad oficial y fue confundido con un
comunicador social.
Desde finales del año pasado percibíamos negativo
a este que iniciamos. Y los hechos nos dan la razón.
Comenzando el año, el Alcalde Metropolitano “arremetió
con denuestos y descalificaciones” contra la reportera
de Globovisión Gabriela Matute, “el pasado 7 de
enero cuando la reportera requirió su opinión
sobre varios casos de invasiones de inmuebles que ocurrieron
en Caracas”, denunció un comunicado del SNTP. En
el aniversario de la toma de posesión del presidente
de la República, funcionarios de seguridad de Casa Militar
restringieron la labor de los periodistas de medios privados.
Después vendrían las agresiones físicas.
Varios periodistas resultaron agredidos salvajemente por grupos
violentos durante los ataques que protagonizaron presuntos estudiantes
de la Universidad de Carabobo contra el alcalde de Chacao, Leopoldo
López.
En la Comisión de Medios de la Asamblea Nacional, existen
bandas preparadas para la agresión de quienes no estén
de acuerdo con la política informativa de este régimen.
El pasado 22 de febrero, las periodistas Luclenys Silva de la
televisora CMT y María Alejandra Salas de Venevisión
fueron golpeadas por uno de los escoltas del fiscal General
de la República. Ellas se acercaron a Isaías Rodríguez
para hacerle unas preguntas luego que él se presentara
en esa Comisión.
Yaridis Adrián, de Televen, y Francia Sánchez,
de RCTV, fueron pateadas y sus técnicos empujados por
esas bandas movilizadas para la comparecencia de directivos
de televisión. Los únicos victoriosos fueron los
trabajadores de Venezolana de Televisión que recibieron
una ovación al salir”
El director del Instituto de Salud Pública del estado
Bolívar del estado Bolívar y el mayor comisionado
del gobernador, irrumpieron en el edificio de TV Guayana, donde
funciona la emisora CNS (Circuito Norte Sur) y golpearon con
saña al entrevistado en el espacio de Opinión
“Hablemos Libremente.
El Ministerio Público anunció investigación
de seis canales de televisión y cuatro diarios impresos.
El director general de CONATEL, informó Alvin Lezama,
informó que por la solicitud del fiscal general estaba
haciendo un seguimiento a los medios de comunicación,
grabando todos los programas y mensajes. Del cumplimiento de
su misión, dio muestra con la sanción impuesta
a Globovisión, por tardarse 55 segundos en sumarse a
una cadena.
La revisión de grabaciones provocó la sanción
a 21 emisoras de radio de todo el país, así como
una televisora regional del Zulia, por incumplir el artículo
28 de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión.
En Maracaibo, la fiscalía 14 del Ministerio Público
confiscaba fotografías que había realizado el
equipo del diario La Verdad.
Lo que no hicieron en la cuarta república con el militar
que gobierna Táchira, cuando era conducido a los tribunales
por golpista, lo realizaron con el periodista Gustavo Azócar,
que es su preso: lo llevaron esposado.
Y a su fascista política informativa, se agrega el bombardeo
del diario La Región, de los Teques.
Apreciados colegas: Sesenta años de consecuencia
con la defensa de nuestros derechos, nos dan moral para afirmar:
no les tenemos miedo a sus cobardes ataques
Alberto Jordán Hernández
Caracas, 11 de marzo de 206