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Buenas
tardes, amigas y amigos, estimados compañeros, bienvenidos
todos. En mis tiempos de reportero de la fuente parlamentaria
me tocó presenciar, en una sesión especial y bicameral
del Congreso de la República, una dura confrontación
entre los dos candidatos presidenciales que más oportunidad
tenían de alcanzar la jefatura del Estado venezolano.
Corría el año 1988. La rudeza del debate hizo
que Reynaldo Leandro Mora, presidente del Congreso, se saltara
el orden de oradores y diera la palabra a un político
muy experimentado, muy avezado, el doctor Gonzalo Barrios, quien
después de subir trabajosamente a la tribuna de oradores
dijo que se veía obligado a asumir “el papel de
la Cruz Roja”. Oyendo los discursos de nuestros apreciados
colegas fundadores y ex secretarios generales, con visiones
tan contrapuestas sobre la realidad nacional y sobre la de nosotros
los periodistas, vino a mi memoria aquel capítulo de
la vida política nacional, pero no creo que me toque
asumir el papel de la Cruz Roja, creo que no es necesario. Lo
que sí procede es recordar que el SNTP nació albergando
y respetando todas las diferencias, con clara visión
de pluralidad y amplitud democrática Cuando la junta
directiva y la comisión del 60 aniversario nos reunimos
para organizar este acto, quisimos que fuera expresión
de la pluralidad, que nadie se sintiera excluido y, sobre todo,
que fuera representativo. Por eso agradecemos sinceramente a
Helena Salcedo, la única mujer que ha ejercido la secretaría
general del SNTP, su presencia en ese acto y queremos decirle
que tiene nuestro respeto y consideración. (aplausos)
Compañeros fundadores del SNTP: Rafael Calderón,
Martín Ernesto González, Héctor Strédel
y Omar Pérez.
Compañeros ex Secretarios Generales, Helena Salcedo,
Alberto Jordán Hernández, Víctor Rodríguez
Coa y Jesús Pérez.
Compañeros directivos del Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Prensa.
Compañeros directivos del Colegio Nacional de Periodistas
Compañero Olivo de León, Secretario General del
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de República
Dominicana y miembro del Comité ejecutivo de la Federación
Internacional de Periodistas.
Compañeros representantes de la Asociación Civil
Expresión Libre.
Queridas compañeras de la Comisión Organizadora
del 60 aniversario del SNTP.
Apreciados invitados especiales.
Estimados colegas, amigas y amigos.
Honrosa misión, esta que vengo a cumplir en nombre de
todos los afiliados del Sindicato Nacional de Trabajadores de
la Prensa, de sus directivos, sus delegados, su tribunal disciplinario
y, en suma, de todos aquellos quienes sienten verdadero aprecio
por esta institución y respeto por las luchas y los desafíos
que ha asumido dignamente a lo largo de sesenta años
de historia.
Y ese encargo, que nos emociona y regocija, no es otro que expresarles,
una vez más, nuestro eterno agradecimiento, nuestro profundo
aprecio y admiración a aquellos hombres que por su decisión,
empeño y compromiso han contribuido de manera más
significativa al surgimiento y al afianzamiento institucional
del SNTP.
En primer lugar, a nuestros queridos fundadores: Cuatro de ellos
nos acompañan en este acto representando a aquel valioso
grupo de jóvenes, modestos pero visionarios hombres de
prensa, reporteros y reporteras, que tal día como hoy,
la mañana del 11 de marzo de 1946, dieron vida, aliento
y rumbo definitivo a este sindicato que hoy constituye una de
las instituciones fundamentales del gremio periodístico
venezolano.
Rendimos tributo a la memoria de los integrantes de ese grupo
de pioneros que ya no están con nosotros y ratificamos
el compromiso de hacer que su recuerdo sea imperecedero. Y en
lo que respecta a estos cuatro privilegiados que hoy tenemos
al frente, pudiéramos decirles muchas calificativos,
utilizar decenas de palabras para reiterarles cuánto
valoramos su ejemplo como ciudadanos y como luchadores, cuanto
agradecemos haber dejado a tantas generaciones de periodistas
y trabajadores de la prensa este legado institucional que -
como lo ha demostrado la historia- si ha superado tantos escollos,
si ha librado de manera airosa tantos combates es porque está
hecho de la misma recia madera, de la misma armazón moral
que sus fundadores.
Por eso hoy, a los sesenta años del nacimiento del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Prensa, creo interpretar el sentimiento
de todos cuantos estamos aquí, diciendo simplemente,
para ellos, que están con nosotros, y para sus antiguos
compañeros, quienes seguramente nos escuchan allende
las fronteras de este mundo terrenal: Ustedes son nuestro máximo
orgullo.
En segundo lugar va nuestro agradecimiento sincero a nuestros
ex secretarios generales, a ese esforzado grupo de nuestros
dirigentes que en un momento de sus vidas llevaron sobre sus
hombros la responsabilidad de conducir a la organización
por ese mundo proceloso, duro, complejo y a veces lleno de sinsabores,
como lo es el de las luchas de los trabajadores.
Cada uno de ustedes dejó su cuota de sacrificio en el
cometido de reivindicar los derechos sociales de los trabajadores
y sus familias, por hacer más justa la sociedad, por
hacer valer el derecho a organizarse, a ejercer plenamente la
libertad sindical y, por supuesto, la libertad de expresarse
y de ejercer el periodismo sintiéndose seguros en su
integridad física, respetados y respaldados en sus esfuerzos
para mantener informada a la sociedad venezolana. Gracias por
estar presentes, gracias por el esfuerzo que entregaron digna
y desinteresadamente al engrandecimiento de esta institución.
Una rendición de cuentas
Esta mañana acudimos, como en otras ocasiones aniversarias,
a la cuadra de Principal a Torre, tan antigua como la propia
Caracas, el espacio de la ciudad que vio nacer al SNTP. Ya no
existe el edificio “Washington”, donde estuvo la
sede de la solidaria Asociación de Linotipistas de Venezuela
y se celebró la asamblea fundacional del sindicato. Ya
no existe esa asociación, porque tampoco existe el oficio
de linotipista y aquellas enormes y complejas máquinas
que ellos operaban hoy apenas sirven para adornar las sedes
de algunos diarios. Y fue aquella una organización poderosa,
capaz de paralizar las empresas periodísticas, pero a
la cual borró del mapa el impacto de los cambios tecnológicos.
Lección que no debemos olvidar y de la cual estamos obligados
a extraer aprendizajes, sobre todo cuando el gigantesco desarrollo
del mundo de las comunicaciones supera todo lo imaginable y
nos asedia en nuestra condición de trabajadores, amenazando
con desaparecer las reivindicaciones conquistadas durante muchos
años de lucha.
Pero más allá de esa reflexión, a la cual
el sindicato ha dedicado y debe seguirle dedicando tiempo para
el debate, mencionar aquella vieja edificación ha sido
sólo un pretexto para acercarlos a lo que ocurría
en su interior hace sesenta años. Un puñado de
jóvenes reporteros, cincuenta y nueve en total, entre
ellos tres grandes venezolanas, se preparan para dar nacimiento
a una organización de trabajadores. Esta es la segunda
reunión. Uno por uno van haciendo revisar sus credenciales
de asalariados de los periódicos caraqueños. Después
hablan los miembros de la comisión a la que se había
encomendado, en la asamblea anterior, la redacción de
los estatutos. Son aprobados con gran espíritu unitario.
Después la elección, a mano alzada, de las autoridades.
Hay unanimidad en la Secretaría General y la elección
recae en Rafael Calderón, un mal pagado periodista del
diario La Esfera.
Y aquí lo tenemos todavía, 21 mil 900 días
después, tan campante, don Rafael, presidiendo esta reunión
que, se nos antoja, también podemos convertir en asamblea
de rendición de cuentas para decirles a nuestros fundadores
qué ha sido de la organización que soñaron,
qué de los objetivos que se trazaron, cómo nos
hemos consustanciados con los valores que a ustedes los unieron
y cómo han orientado la labor de todos quienes en un
determinado momento de nuestras vidas nos ha tocado levantar
las banderas que nos dejaron.
Podemos asegurarles, para vuestra tranquilidad, que no son nada
malas ni exiguas las cuentas que les traemos: todo lo contrario,
estamos seguros que podemos exhibir con orgullo el balance de
logros institucionales de este Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Prensa que a sus sesenta años, como dijera una
vez Javier Conde, uno de nuestros secretarios generales emblemáticos,
sigue siendo un joven rebelde.
Demos, entonces, un breve repaso a esas cuentas. A aquellos
cincuenta y nueve fundadores, le han seguido miles de afiliados
esparcidos por todo el país. Aquellas luchas reivindicativas
que ustedes iniciaron, se ampliaron, se multiplicaron, se hicieron
fructificar, se mantienen en medio de adversidades, es cierto,
pero nunca han sido fáciles las luchas de los trabajadores,
que en las relaciones laborales son los débiles jurídicos.
Día tras día debemos salir a defender los derechos
conquistados y en eso nuestros afiliados, conjuntamente con
directivos y delegados, mantienen vivo el espíritu y
la capacidad de lucha que heredaron de ustedes. Y aquellos valores
que a ustedes los amalgamaron: solidaridad, respeto mutuo, sentido
de pertenencia, búsqueda del bien común, defensa
de las libertades ciudadanas, fraternidad gremial siguen siendo,
hoy por hoy, las grandes coordenadas del rumbo institucional
del SNTP. No les quede la menor duda.
Somos una organización sindical con un rumbo claro, firme
en sus convicciones democráticas y con su accionar centrado
en dos grandes líneas maestras: la defensa de la libertad
sindical y la defensa de la libertad de expresión. Ese
es un norte invariable en lo cual el SNTP es un referente nacional
y en cuyo desempeño mantenemos absoluta independencia
política, de gobiernos, de patronos o de cualquier otro
factor de presión o de poder público o privado.
Somos una institución orgullosa de su historia, con perfil
y voz propia, sin compromisos distintos a los intereses de los
trabajadores.
Somos una organización con una arraigada cultura de la
democracia interna, que rige igual para la escogencia de los
delegados en los centros de trabajos que para los niveles directivos.
Somos un sindicato cuidadoso y transparente en el manejo de
sus finanzas y cumplidor en informar oportunamente a los afiliados
los resultados de cada gestión.
Somos un sindicato que gracias exclusivamente a la solidaridad
económica de sus propios afiliados, cuenta con el personal
humano y equipamiento moderno y suficiente para atender todas
las necesidades operacionales que requiere nuestro funcionamiento
y para garantizarle a sus propios empleados administrativos
condiciones de trabajo y de seguridad social decorosas.
Somos el sindicato profesional no confederado más antiguo
del país, y con seguridad el de mayor visibilidad mediática,
no solamente por los espacios conquistados en los diarios a
través de la negociación colectiva, sino también
por nuestra página web, la más conocida y visitada
del mundo sindical en Venezuela. Y eso, entre otras causas por
una sencilla razón: porque probablemente sea la única
perteneciente a un sindicato.
Somos un sindicato articulado con nuestros similares de América
Latina y el mundo, miembro de pleno derecho de la Federación
Internacional de Periodistas, donde se aprecia y se valora la
trayectoria de esta organización, que es también
soporte institucional para el trabajo sindical en la región.
Y somos también un sindicato que conserva como uno de
sus mayores valores la pluralidad, la tolerancia, el respeto
por todas las opiniones. El sindicato puede y debe seguir siendo
la casa de todos y albergarnos a todos, a pesar de las diferencias
políticas o de cualquier otra índole.
Tal vez conviene recordar una de las frases que escuchamos temprano
en la lectura de las reseñas periodística de la
época sobre la elección de la primera directiva
del SNTP la misma histórica mañana de su fundación:
Leo: “En las votaciones se puso de manifiesto el mayor
espíritu democrático, realizándose la asamblea
en medio de un clima de convivencia y de compañerismos
ejemplares”.
Esos valores, esos activos principistas, éticos y conceptuales,
pero también esos recursos humanos y materiales que a
grandes rasgos he mencionado, dan cuerpo institucional, queridos
compañeros fundadores, a la organización que ustedes
contribuyeron a crear hace hoy sesenta años. Todos los
aquí presentes esperamos, de corazón, que ese
balance los pueda hacer sentir orgullosos y que hayamos sido
dignos de sus ejemplos.
Esto es el SNTP: una institución dedicada al bien colectivo,
al servicio no solamente de los periodistas y trabajadores de
la prensa, sino también de todo el país, de la
sociedad venezolana y de los valores de la democracia. Una institución
verdaderamente útil, por sobre todas las cosas.
Enfrentamos dificultades en el campo de la libertad sindical
y del ejercicio del periodismo, más allá de las
explicaciones, argumentaciones o justificaciones que puedan
darse en uno u otro caso desde los distintos sectores involucrados.
Hemos levantado nuestra voz para alertar, para llamar a la reflexión
y, cuando ha sido necesario, para reclamar las situaciones que
nos han parecido injustas. No cejaremos en nuestro empeño
para que los colegas puedan trabajar sin riesgos y con todas
las garantías profesionales. Continuaremos exigiendo
de todos los sectores, y en especial de todos quienes tienen
responsabilidad mediática, su contribución a la
búsqueda de la paz y de la prosperidad para nuestro pueblo.
Doloroso es registrar que, por primera vez en sesenta años,
el SNTP está inhabilitado para discutir los contratos
colectivos, exabrupto que estamos enfrentando en todos los terrenos
y de lo cual, con toda seguridad, saldremos airosos.
Prometí ser breve y voy a cumplirlo. Sólo quiero
antes de terminar enviar desde aquí nuestro saludo cargado
de profundo cariño y respeto para esa insigne venezolana
llamada María Teresa Castillo, una de nuestras tres fundadoras,
hoy convaleciente. Soñábamos con su presencia
aquí, pero un lamentable percance, del que esperamos
se recupere lo más pronto, se lo ha impedido.
Quiero también referirme a los compañeros a quienes
vamos a entregar reconocimientos, además de nuestros
fundadores y ex secretarios generales. Nos sentimos verdaderamente
felices de haber podido reunir a un grupo de nuestros queridos
compañeros que están jubilados en el marco de
la contratación colectiva entre el SNTP y la Cadena Capriles.
Por su larga y consecuente vinculación con su sindicato,
por la dedicación y responsabilidad con la que cumplieron
su labor profesional durante tantas décadas, la Junta
Directiva acordó distinguirlos con el Botón Honor
al Mérito Sindical 1946. A pesar de que yo estoy sumamente
lejos de la jubilación, tengo que confesar que llegué
a trabajar al lado de algunos de ellos, compartiendo esa experiencia
vivencial maravillosa que son los inicios del reporterismo.
Eramos felices y documentados, pero.. muy mal pagados.
De ese grupo hay alguien que no es periodista y además
es la única mujer. Toda una vida de trabajo, humildemente,
corrigiendo textos en la redacción de Últimas
Noticias. Te rendimos homenaje de respeto y solidaridad, compañera
Pastora Escalona.
Vamos también a rendir homenaje post mortem a dos grandes
amigos, dos grandes compañeros. Gustavo Acevedo, reportero
gráfico de El Globo, trágicamente fallecido el
año pasado. Aquí están sus señora
viuda y sus hijos, quienes van a recibir el reconocimiento de
nuestra organización. Y José Luis Olivares, quien
pertenecía al grupo de jubilados de la Cadena Capriles.
Ambos, fueron queridos amigos, periodistas de gran vocación
y de gran calidad profesional.
Haremos una distinción al valioso personal de empleados
de sindicato y, entre ellos, el SNTP ha decidido imponerle el
botón Honor al Mérito Sindical 1946 a un bastión
en la luchas de la organización, solidario e incansable,
compañero Juan José Alvarez Gómez, el popular
Jota Jota.
Vamos a honrar a dos personalidades, vinculadas a la vida del
SNTP por alrededor de veinte años. Uno es ese compañero
todo solidaridad, todo integridad personal, todo compromiso
con las luchas de los trabajadores de la prensa: doctor León
Arismendi. Y lo mismo podemos decir de un maestro de maestros,
un hombre cuyo afecto e identificación con la vida institucional
del SNTP ha marcado de manera muy importante la visión
de avanzada de esta organización: el doctor Francisco
Iturraspe, nuestro querido Pancho
Otras dos personas que no estaban vinculadas a la vida de nuestra
organización, pero ahora sí por la contribución
que han dado en esta oportunidad son Yarima Terrero, ganadora
del concurso de afiche sesenta aniversario del SNTP Y Jorge
Dimas Ibarra, quien se hizo merecedora de una mención
especial. Gracias a ambos por su participación, gracias
por Edgar presentes. Ellos son los autores de los dos afiches
que ustedes pueden apreciar aquí convertidos en pendones.
He dejado para último, ex profeso, la mención
de dos personas que para quienes hemos llegado al SNTP en años
recientes, por las razones que fueren no aparecían, no
habíamos oído sus nombres en el grupo de aquellos
compañeros que contribuyeron a echar los cimientos del
SNTP en aquellos primeros años de lucha. Pero, en lo
personal, considero un motivo de enorme regocijo poder decirles
hoy a ellos que sabemos de sus contribuciones al nacimiento
del SNTP, que nos consta la devoción con que lo hicieron
y también cómo desde de la quietud de su hogar,
porque son una pareja de esposos, siguen con atención
los avatares del SNTP. Son sus nombres, don José Noguera
Flores, que haciendo caso omiso de sus 92 años, está
aquí con nosotros. Y de su brazo, su amantísima
esposa, doña Lourdes Gómez de Noguera. Hoy recibirán
el botón Honor al Mérito Sindical 1946. Ambos
acompañaron a aquel luchador enorme, titán del
sindicalismo de la prensa, Bernardo Dolande, y luego formaron
parte de las directivas del SNTP en los comienzos de los años
50.
Culmino señalando que el sello de este emotivo acto es
el del agradecimiento. A todos, a cada uno de nuestros fundadores,
de nuestros ex secretarios generales, a quienes como directivos,
delegados, miembros del tribunal disciplinario, empleados, asesores,
a todos y cada uno de nuestros afiliados, a quienes por pretender
ejercer la libertad sindical y el derecho a la negociación
colectiva padecieron persecuciones, discriminación, perdieron
su puestos de trabajo o su tranquilidad, padecieron limitaciones
económicas ellos y sus familias. No los hemos olvidado.
Sus sacrificios han escrito las páginas más dignas
de esta organización sindical y la engrandecerán
por siempre.
Un agradecimiento especialísimo a las compañeras
que integraron la Comisión del 60 Aniversario, en especial
a dos grandes militantes del SNTP que con un afecto enorme por
la institución ha organizado los actos de esta importante
fecha: Yolanda Ojeda y Katia Gil. Lo mismo para Evelyn Martínez,
secretaria ejecutiva de la comisión.
Gracias a todos ustedes por haberme permitido cumplir hoy esta
honrosa misión institucional. Y como Secretario General
déjenme compartir esta reflexión final: lo más
valioso, lo más importante es poder dejar esta responsabilidad
sintiendo que nadie le debe nada a uno, que es uno quien le
debe al Sindicato el habernos brindado la oportunidad de servirle
a todos nuestros compañeros y habernos permitirnos, en
su seno, tratar de ser un poquito mejor en lo humano, en lo
espiritual, en la esencia pura y simple de un ciudadano común.
Y si eso no lo hubiéramos logrado relevamos, por supuesto,
de toda responsabilidad a nuestro querido y respetado Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Prensa.
Gracias a todos.
Vivan nuestros fundadores..!
Vivan nuestros ex secretarios generales..!
Vivan los periodistas y los trabajadores de la prensa de Venezuela..!
Viva el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa…!
Caracas, 11 de marzo de 2006