GINEBRA
(Reuters) - La globalización y la demanda de trabajo barato
han contribuido a que por lo menos 12,3 millones de personas en
todo el mundo padezcan situaciones laborales similares a la esclavitud,
dijo una agencia de Naciones Unidas el miércoles.
Estos factores
también han posibilitado la creación de una industria
de tráfico humano de varios miles de millones de dólares.
La Organizacion
Internacional del Trabajo (OIT) de Naciones Unidas dijo que la
gran mayoría de ellos estaba en Asia y América Latina,
muchos trabajando en la agricultura o prisioneros en campos.
En Asia y
la región del Pacífico se registraron unos 9,5 millones
de personas en sistemas de trabajo forzado, seguidos por América
latina con 1,3 millones, Africa subsahariana con 660.000 y Europa
y Estados Unidos con 360.000.
Los niños
son los más perjudicados, abarcando entre el 40 y 50 por
ciento de las personas sometidas a trabajo forzado, dijo la OIT
en un informe.
Los trabajadores
del sexo en los países occidentales, reclutados y trasladados
contra su voluntad, representan el mercado más importante
en la industria del tráfico humano.
Allí
se generan 32.000 millones de dólares por año en
ganancias, de los cuales 28.000 millones de dólares provienen
del comercio sexual.
Mientras que
el trabajo forzado ha sido alimentado tradicionalmente por la
pobreza y la discriminación de clase y raza, la globalización
económica ahora desempeña un papel clave, dijo Patrick
Belser, coordinador de la OIT contra el trabajo forzado, en una
conferencia de prensa.
"Las
formas tradicionales relacionadas a la discriminación,
a la pobreza y a los antiguos sistemas agrarios tienden a disminuir
mientras que aquellas formas más modernas de tráfico
(influenciadas por la globalización) pueden estar en aumento,"
dijo Belser.
Incluso las
compañías más grandes se benefician del trabajo
forzado, definido como trabajo que se hace bajo amenaza y contra
la voluntad de una persona, ya que la subcontratación las
separa cada vez más del conocimiento detallado de su cadena
de aprovisionamiento, dijo la OIT.
PRESION
DE PRECIOS
Las presiones
de precios extremas que han acompañado la globalización
económica y que deben soportar los productores han conducido
a algunos contratistas a emplear el trabajo forzado para proveer
a las compañías occidentales, dijo la OIT.
"Hemos
identificado sectores donde hay motivo de preocupación
en relación a que el trabajo forzado puede penetrar en
la cadena de aprovisionamiento de las compañías
privadas, incluyendo compañías muy importantes,"
dijo Roger Plant, director del programa de la OIT contra el trabajo
forzado.
Algunas de
ellas pueden incluso no saber que sus subcontratistas han utilizado
el trabajo esclavo, dijo, aunque se negó a dar nombres.
Los enormes
diferenciales de salarios entre los países en vías
de desarrollo y los industrializados agravan el problema de los
grupos de trabajo ilegal importados para llevar a cabo la tareas
desagradables y peligrosas.
Esto se puso
de relieve con la muerte de 21 inmigrantes chinos en 2004 en Gran
Bretaña, ahogados cuando recolectaban crustáceos
en una playa, dijo la OIT.
"Existe
el riesgo de que estos problemas puedan crecer si no hay un equilibrio
entre la oferta y la demanda," dijo Plant. "Esto realmente
está creando un terreno fértil para el tráfico."
El informe
de la OIT dijo que 9,8 millones de quienes son forzados sirven
en el sector privado, con 2,5 millones obligados a trabajar para
los gobiernos o grupos militares.
Myanmar, mencionado
especialmente por la OIT, y Corea del Norte han estado bajo la
presión de Occidente y de Naciones Unidas para que eliminen
los campos de trabajo forzado.
22-05-05