Como en años anteriores Reporteros Sin Fronteras (RSF)
celebró el pasado miércoles, 3 de mayo, el Día
Internacional de la Libertad de Prensa para recordar que la
democracia retrocede cada vez que un país se burla del
derecho de todos a informar y estar informados.
Según el informe anual de RSF, el 2005 fue el más
asesino, de los últimos diez años para los periodistas,
ya que mataron a 63 periodistas y 5 colaboradores de medios
de comunicación, hubo 807 detenciones, más de
1.300 agredidos o amenazados y al menos 1006 medios de comunicación
censurados.
La organización también señala que desde
el comienzo del año 2006 han matado a 16 periodistas
y a 6 colaboradores de medios de comunicación. Asimismo
120 periodistas y 56 ciberdisidentes se encuentran actualmente
encarcelados, simplemente por haber querido cumplir con su trabajo.
“Ningún medio de comunicación escapa a la
censura. Ni siquiera los blogs, que en 2005 adquirieron una
magnitud extraordinaria. En Irán o Túnez, por
ejemplo, muchos periodistas privados de libertad en los medios
de comunicación tradicionales se han refugiado en la
Web. Allí, los sitios de Internet, las páginas
personales y los blogs se han convertido en las únicas
fuentes informativas de oposición, o independientes.
Pero los censores están atentos. Y la Red se interfiere,
filtra, controla y expurga de las noticias más molestas”
señala en su página web RSF.
En lo que
respecta a Venezuela el informe anual de RSF señala que
existe un “clima de tensión, o más bien
de contención que reina en el espacio público
venezolano” debido a la promulgación de la ley
llamada de “reforma parcial del código penal”,
que modifica 38 artículos, de los que 5 conciernen directamente
a los medios. Así, la nueva versión del artículo
148 prevé condenas de seis a treinta meses de cárcel
(frente a los tres meses del anterior) para cualquier ofensa
al presidente de la República. Este código penal
modificado incluye definiciones elásticas. El nuevo artículo
297A, por ejemplo, reprime con dos a cinco años de cárcel
la difusión de informaciones falsas que puedan “sembrar
el pánico” por medio de la prensa, pero también
por teléfono, o por e-mail. Según la misma lógica,
el artículo 444 relativo a la difamación, castiga
con uno a tres años de cárcel las declaraciones
que puedan “exponer a otros al desprecio o el odio público”.
Finalmente, el artículo 446 establece que cualquier “atentado
al honor” comportará una condena de entre seis
meses y un año de cárcel; una pena que se amplía
a dos años si la injuria se comete por vía de
la prensa. De momento, ni el gobierno, ni las autoridades judiciales
han recurrido a ese arsenal. Sin embargo, la legislación
parece haber tenido un efecto disuasorio sobre los medios de
comunicación, con el riesgo de privar a la prensa de
su papel de contrapoder.
La liberación
de un periodista, la reapertura de un medio de comunicación
censurado, la condena de un enemigo de la libertad de prensa
representan hechos positivos para RFS, lo cual les hace mantenerse
optimistas, así como las acciones recientes en algunos
países, entre ellos de América central, en donde
los medios de comunicación trabajan cada vez con mayor
libertad. Otro ejemplo es México que ha creado una fiscalía
especial federal para investigar los ataques a periodistas,
y el anhelo que cada vez se sumen países a la lucha por
la libertad de prensa, dando muestras de que están conscientes
de la gravedad de la situación.
Para mayores
detalles del informe anual de RSF visite http://www.rsf.org/IMG/pdf/informe.pdf
03-05-06