El
hostigamiento judicial contra periodistas está en aumento
en América Latina a fin de "intimidar psicológicamente"
a los reporteros para limitar la libertad de expresión
en la región, declaró la semana pasada el nuevo
Relator Especial para la Libertad de Expresión, Ignacio
Álvarez.
"Esto
es muy preocupante y le vamos a dar mucha atención",
anunció Álvarez, en su primer encuentro con la
prensa en Washington tras su designación como Relator
para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos (CIDH), órgano autónomo de
la Organización de Estados Americanos (OEA).
"La
intención al iniciar juicios no necesariamente busca
que el periodista termine en la cárcel, porque en general
eso no ocurre, sino que se busca una intimidación psicológica
del periodista encausado y también de sus colegas, que
empiezan a plantearse: yo podría ser el próximo",
explicó Álvarez.
"El
mero hecho de estar sujeto a un proceso penal y enfrentar la
posibilidad de cárcel es por sí mismo una violación
a la libertad de expresión, desde el punto de vista de
la Relatoría", agregó.
Solamente
en 2005 y en lo que va de 2006, se han iniciado más de
50 juicios contra periodistas en el continente, siendo la mayor
parte por calumnias, injurias y difamación.
El país
con más procesos iniciados en este período fue
Perú, con 14, seguido por Venezuela con 10, y México
y Brasil con cinco cada uno.
"Esto
se inscribe en una tendencia de poca tolerancia a la crítica",
señaló. "Son formas más sutiles de
censura que se están usando".
Su gestión
al frente de la Relatoría dará prioridad al seguimiento
de este tema y a la campaña que este organismo viene
desarrollando desde hace años para modificar las leyes
que permiten que los periodistas enfrenten juicios penales por
este tipo de cargos.
Otro tema
que el nuevo relator tendrá en especial consideración
serán los asesinatos y agresiones físicas a periodistas.
En 2005
tres periodistas fueron asesinados en Haití, dos en México
y uno en Colombia. En lo que va de 2006 ya fueron asesinados
dos reporteros en Ecuador, uno en Guyana y uno en Venezuela,
y uno desapareció en Paraguay. Las agresiones físicas
el año pasado sumaron 43 episodios en 15 países.
La Relatoría
considera que el asesinato de trabajadores de la prensa, además
de constituir un crimen contra la persona, es una violación
a la libertad de expresión porque termina con las denuncias
que venía haciendo el periodista asesinado y también
suele generar autocensura en otros reporteros.
A esto se
suma el problema de la impunidad en la que suelen quedar los
asesinatos y las agresiones físicas a periodistas en
la región.
"El
padrón de impunidad es altísimo", dijo Álvarez.
"Son excepcionales los casos en que se hace justicia".
Esto ocurre
porque "hay poca voluntad política real de impulsar
las investigaciones", por "ineficacia de los Poderes
Judiciales", y porque "muchas veces los poderes locales
contribuyen a la impunidad", dijo Álvarez.
03-05-06