“Con
nuestra profesión vivimos y morimos, mientras que la militancia
partidista o la simpatía por un movimiento político
se tiene en un momento determinado y la cambiamos ante cualquier
circunstancia”, le comenté recientemente a una colega
que con cierta ingenuidad me preguntó si yo sabía
que tendencia política tenía nuestro apreciado compañero,
Jorge Aguirre, cruelmente asesinado en Plaza Venezuela mientras
cumplía con su misión profesional.
La
interrogante de la colega no me pareció maliciosa y me
condujo a pensar que no solo los periodistas, sino la colectividad
venezolana, ya estamos familiarizados con el exhorto que hacen
distintos voceros del gobierno a “no politizar” los
crímenes y los hechos de violencia que suceden constantemente
en el país.
De
repente, se me ocurre que “politizar” puede ser investigar
si las víctimas estaban o no con el actual proceso político,
como lamentablemente se hizo con los muertos del 11 de abril de
2002. También podría ser, levantar la voz de protesta
porque nos están matando en las calles, mientras las autoridades
presentan con orgullo ante el país cifras que solo a ellos
les revela “éxito” y “bajón significativo”
en las estadísticas de asesinatos, robos y otros delitos.
Pero,
más allá de lo que se intente “manipular”
las realidades de nuestra convivencia, afortunadamente en nuestro
gremio, a propósito de la muerte de nuestro compañero
Aguirre, pareciera que muchos pudimos observar una rendija de
luz para la solidaridad, el reencuentro y la unión. La
marcha que realizamos los periodistas, directivos y trabajadores
administrativos de la Cadena Capriles hasta la Fiscalía
General de la República, para exigir celeridad en las investigaciones
sobre la muerte de Aguirre, fue una demostración contundente
de la existencia de esa rendija a la que me refiero.
La
concurrencia masiva de colegas de todos los medios a la marcha
y su sincera conmoción por el asesinato de nuestro querido
Aguirre y el apoyo a la protesta pacífica, pese a los pronósticos
de violencia que se hacían desde temprano, expresa claramente
que allí estamos unos compañeros, unos amigos y
un gremio presente, dispuestos a salirle al paso a todo obstáculo
que se presente en nuestro ejercicio profesional y que no aceptamos
intimidaciones para llevar adelante nuestro trabajo con ética
y responsabilidad.
Por
supuesto, que no se dejaron de escuchar comentarios “imprudentes”
de algunas personas ajenas al gremio y de algunos colegas, respecto
a que “estamos juntos pero no revueltos”, a que “el
Sindicato de la Prensa y su secretario general, Gregorio Salazar,
no debió marchar porque politizaba el acto”. También
se escucharon interrogantes sobre “¿Qué hace
la vicepresidenta de la Asamblea Nacional, diputada Desirée
Santos Amaral, en el velorio de Aguirre?” y “¿Por
qué el ministro William Lara dio el pésame a los
familiares de nuestro compañero?”, etc.
La
respuesta que en particular tengo para estos comentarios es que
los aludidos tienen varias características en común,
que los acredita para estar allí: Primero, son seres humanos
conmovidos por el caso; segundo, son personas que tuvieron mucha
cercanía con Jorge Aguirre durante su ejercicio profesional
y tercero, son periodistas, son colegas, son amigos, independientemente
de sus simpatías políticas. Si podemos agregar otro
motivo de su presencia en la marcha y en los funerales de Aguirre,
es que son autoridades institucionales.
Además
de lamentar profundamente la muerte de Jorge Aguirre y recordar
con mucha tristeza la de otros compañeros, como Jorge Tortoza,
no podemos dejar de agradecerles el afecto a todos los amigos
y colegas que estuvieron presentes en la marcha y acompañaron
a los familiares de Aguirre en su dolor. Así lo expresaron
su madre, su esposa y sus hijos.
Como
sucede en las mejores familias, nos reencontramos en momentos
de dolor. Lo importante es que nos encontramos y todos sabemos
que podemos contar los unos con los otros, porque estamos allí,
compartimos una misma y hermosa vocación: Comunicar.
Dorys
Villarroel
07-05-06