CIDH expresa preocupación por la situación de
los DDHH en Venezuela y reitera al gobierno la jurisprudencia
de la Corte Interamericana
La Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó su
informe anual en donde incluyó una sección sobre
los derechos humanos en Venezuela. En dicha sección,
la Comisión expresó su preocupación por
las ejecuciones extrajudiciales de personas que se han presentado
en forma sistemática en algunas regiones del país
y por la persecución a testigos de este tipo de hechos.
La impunidad
frente a casos de ejecuciones extrajudiciales es uno de los
graves problemas que confronta Venezuela, siendo una problemática
que abarca la actividad de grupos parapoliciales, fenómenos
de violencia contra personas socialmente marginadas y la persecución
de campesinos involucrados en el proceso de reforma agraria.
La CIDH
expresó su preocupación porque el Estado de Venezuela
continúa considerando que las decisiones de la Comisión
Interamericana no son vinculantes en su ordenamiento jurídico
interno. La Comisión reiteró la jurisprudencia
de la Corte Interamericana sobre el deber de los Estados de
cumplir las obligaciones convencionales de buena fe y sobre
el deber de los Estados de implementar y cumplir con las resoluciones
emitidas por sus órganos de supervisión.
En cuanto
a la administración de justicia, la Comisión valoró
como aspecto positivo los programas impulsados en orden a fortalecer
la cobertura, eficiencia y tecnología del sistema de
administración de justicia, así como aquellas
iniciativas encaminadas a mejorar las condiciones laborales
de los jueces. De otra parte, la CIDH tomó nota de los
programas de regularización para impulsar la titularidad
de los jueces.
Sin embargo,
la CIDH reiteró su preocupación por la continuidad
de un alto porcentaje de jueces en situación de provisionalidad.
A ello se suma la irregular situación de funcionamiento
de que ha acompañado a las Cortes Primera y Segunda de
lo Contencioso Administrativo, toda vez que la mayoría
de la Corte Primera fue destituida en octubre de 2003 y este
tribunal estuvo sin funcionar durante nueve meses. La Comisión
reiteró que es problemático que un tribunal que
debe analizar asuntos de gran importancia –y, en particular,
muchos actos del poder ejecutivo- lleve ya varios años
sin contar con jueces de carrera. Asimismo, la CIDH informó
sobre la continuidad de problemas relacionados con la falta
de estabilidad, el régimen transitorio en el que se encuentra
la jurisdicción disciplinaria y la posible manipulación
del poder judicial por parte del poder ejecutivo; además
expresó su preocupación por la provisionalidad
de un alto número de fiscales adscritos al Ministerio
Público. La CIDH observó además que continúan
sin cumplirse sus recomendaciones relacionadas con la aplicación
de la justicia penal militar contra civiles y militares retirados.
Aproximadamente un centenar de civiles habrían sido juzgadas
o estarían siendo juzgados ante la justicia militar desde
octubre de 2003.
Por otra
parte, la Comisión manifestó preocupación
por las denuncias recibidas sobre la violencia registrada en
las cárceles, penitenciarías e internados judiciales
de Venezuela. Las cifras recibidas por la Comisión registraron
360 muertos y 69 heridos, entre enero y octubre de 2005. Entre
los motivos de esta situación se señala la falta
de personal de custodia calificado, su posible aquiescencia
en actividades ilícitas como el tráfico de drogas
y armas, y el número reducido de vigilantes para mantener
el orden y la disciplina interna.
La CIDH
dedicó una sección especial a la problemática
sobre tolerancia al disenso o crítica política
y a las actividades fiscalizadoras de la sociedad civil. En
este sentido, la Comisión manifestó su preocupación
por las denuncias recibidas de personas presuntamente discriminadas
en razón de su participación en el referendo revocatorio,
y la continuidad de los efectos de la llamada “Lista Tascón”
(con los firmantes del referendo del año 2004), especialmente
reflejados en despidos y discriminación en el acceso
a los servicios públicos.
Por
otra parte, la Comisión también se refirió
a la situación de los defensores y defensoras de derechos
humanos, manifestando su preocupación por la continuidad
de las denuncias relacionadas con hostilidades y amenazas contra
la integridad física de los defensores y defensoras.
Asimismo, la CIDH se pronunció sobre la gravedad por
la descalificación del trabajo de los defensores y defensoras
de derechos humanos por parte de las autoridades estatales,
del poder legislativo, ejecutivo, ministerio público
e incluso del poder judicial, relacionándolos con “estrategias
golpistas” o desestabilizadoras. Asimismo, la Comisión
expresó preocupación por las restricciones al
financiamiento internacional mediante procesos penales abiertos
con fundamento en una interpretación extensiva de ciertos
delitos como “solicitud de intervención extranjera
en los asuntos de política interior”.
En cuanto al derecho a la libertad de expresión, la Comisión
manifestó su preocupación por las denuncias recibidas
en el 2005 en cuanto a la promulgación de leyes que afectan
la libertad de expresión; el aumento de procesos penales
en contra de periodistas; acciones discriminatorias en el otorgamiento
de la publicidad oficial, además de intimidaciones, ataques,
hostigamientos y detenciones por parte de efectivos militares
en contra de periodistas. En cuanto a la Ley de Responsabilidad
Social en Radio y Televisión de Venezuela, la CIDH expresó
preocupación por las amplias restricciones a los contenidos
de los medios de comunicación, y por la creación
del Directorio y Consejo de Responsabilidad Social, con amplio
poder sancionatorio, sin que se hayan establecido los límites
a sus facultades.
Respecto
de los derechos económicos, sociales y culturales la
Comisión expresó satisfacción por el resultado
favorable de programas estatales, llamados Misiones, relacionados
con la cobertura de estos derechos, en particular las Misiones
sobre alfabetización y agua potable. Asimismo, la Comisión
manifestó su satisfacción por la sanción
de la Ley Aprobatoria del Protocolo Adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales
en marzo de 2005.
Para concluir,
la Comisión informó que durante su visita in loco
a Venezuela llevada a cabo en el año 2002 el Estado manifestó
su disposición para realizar cuantas visitas de seguimiento
considerara necesarias. Desde tal fecha, la CIDH y su Relator
para los asuntos de Venezuela, el Comisionado Paulo Sérgio
Pinheiro, han venido sosteniendo diversas conversaciones con
el Estado con el fin de concretar la mencionada visita. En el
presente la Comisión se encuentra a la espera de una
respuesta del Estado con una propuesta de fecha definitiva.
07-05-06