Desentendidos
de la grave crisis política y social del país
y de la alteración de la institucionalidad democrática
provocada por la bota militarista, la dádiva populista
y la vocación autocrática y caudillesca, algunos
empresarios de la prensa entraron en la carrera por poner sus
medios a la orden del Gobierno a cambio de la publicidad oficial
y los contratos para sus otras empresas. Olvidados de la función
social de los medios prefieren llenar sus bolsillos.
Atrás quedó la era en la cual
algunos periodistas y comentaristas, para engordar sus deficiencias
financieras generadas por pobres salarios, sacaban la mano por
debajito para agregar algún donativo a cambio de publicar
unas líneas favorables a los intereses del oportuno filántropo.
Ya esos tiempos parecen haber pasado y aunque quizás
queden algunos por allí, con hábiles prácticas
de la palangre, esta parece haber desaparecido por parte del
gremio.
Ahora el sutil negocio de obtener pingues ganancias
como empresarios de la prensa lleva a que, quienes ahora estiran
la mano izquierda para recibir los avisos o jugosos contratos,
se tapan la nariz con la derecha mientras miran para otro lado,
para no ver de cerca cómo el negocio del petróleo
enriquece a otros países mientras el desempleo y el subempleo
cunden por el país.
Como el ciego, sordo y mudo de la canción
de Shakira, se desentienden del resquebrajamiento de las instituciones
postradas todas ante un solo poder. La Fiscalía tiene
en sus gavetas montones de casos que afectan al Gobierno, pero
es de una eficiencia propia de la NASA cuando se trata de casos
que afectan a la disidencia. De la defensoría, ni se
diga.
La Contraloría General de la República,
por ejemplo, no ha investigado aún de donde salió
el lujoso Hummer en que se desplaza obscenamente por las calles
de Maturín el gobernador de Monagas, José Gregorio
Briceño, cuyo costo está por el orden de los 300
millones de bolívares. Sí lo compró él
¿de dónde salieron los reales? El sueldito de
servidor público no da para tanto. Y si se lo prestó
uno de esos empresarios amigos, ¿a cambio de qué,
cual será el favorcito para compensar el generoso préstamo?
Russián prefiere enfilar sus baterías contra las
alcaldías de los muchachos de Primero Justicia.
Ni que hablar del máximo tribunal con
sus complacientes decisiones favorables al inquilino del Palacio
de Misia Jacinta y mucho menos de una Asamblea Nacional acrítica
y servil, incapaz de meter la lupa a los viajes del presidente
y sus caprichosos manejos personales del negocio petrolero.
Eso lo vemos en carne viva, como canta Escarlet
Linares. Con descaro y cinismo, el neopalangrismo se institucionaliza,
mientras la sociedad venezolana traga grueso por las vilezas
que se cometen en nombre de la lucha contra la pobreza. Pero
la gente parece darse cuenta y baja la circulación de
esos diarios. Los periódicos gobierneros no gozan de
muchos lectores. La información complaciente no es noticia.
Vea como el Granma venezolano decae rechazado por sus propios
seguidores. Recordemos el Correo del Presidente quebrado por
Juan Barreto en sus primeras gestiones.
Bien lo dijo en su dodecálogo el escritor
gallego Camilo José Cela, que se debe mantener la realidad
y la objetividad como un espejo plano, porque la manipulación
puede ser literatura, pero no es periodismo. Volveremos.
03-11-05