Neopalangrismo en carne viva

Por: Juan José Peralt

Desentendidos de la grave crisis política y social del país y de la alteración de la institucionalidad democrática provocada por la bota militarista, la dádiva populista y la vocación autocrática y caudillesca, algunos empresarios de la prensa entraron en la carrera por poner sus medios a la orden del Gobierno a cambio de la publicidad oficial y los contratos para sus otras empresas. Olvidados de la función social de los medios prefieren llenar sus bolsillos.

Atrás quedó la era en la cual algunos periodistas y comentaristas, para engordar sus deficiencias financieras generadas por pobres salarios, sacaban la mano por debajito para agregar algún donativo a cambio de publicar unas líneas favorables a los intereses del oportuno filántropo. Ya esos tiempos parecen haber pasado y aunque quizás queden algunos por allí, con hábiles prácticas de la palangre, esta parece haber desaparecido por parte del gremio.

Ahora el sutil negocio de obtener pingues ganancias como empresarios de la prensa lleva a que, quienes ahora estiran la mano izquierda para recibir los avisos o jugosos contratos, se tapan la nariz con la derecha mientras miran para otro lado, para no ver de cerca cómo el negocio del petróleo enriquece a otros países mientras el desempleo y el subempleo cunden por el país.

Como el ciego, sordo y mudo de la canción de Shakira, se desentienden del resquebrajamiento de las instituciones postradas todas ante un solo poder. La Fiscalía tiene en sus gavetas montones de casos que afectan al Gobierno, pero es de una eficiencia propia de la NASA cuando se trata de casos que afectan a la disidencia. De la defensoría, ni se diga.

La Contraloría General de la República, por ejemplo, no ha investigado aún de donde salió el lujoso Hummer en que se desplaza obscenamente por las calles de Maturín el gobernador de Monagas, José Gregorio Briceño, cuyo costo está por el orden de los 300 millones de bolívares. Sí lo compró él ¿de dónde salieron los reales? El sueldito de servidor público no da para tanto. Y si se lo prestó uno de esos empresarios amigos, ¿a cambio de qué, cual será el favorcito para compensar el generoso préstamo? Russián prefiere enfilar sus baterías contra las alcaldías de los muchachos de Primero Justicia.

Ni que hablar del máximo tribunal con sus complacientes decisiones favorables al inquilino del Palacio de Misia Jacinta y mucho menos de una Asamblea Nacional acrítica y servil, incapaz de meter la lupa a los viajes del presidente y sus caprichosos manejos personales del negocio petrolero.

Eso lo vemos en carne viva, como canta Escarlet Linares. Con descaro y cinismo, el neopalangrismo se institucionaliza, mientras la sociedad venezolana traga grueso por las vilezas que se cometen en nombre de la lucha contra la pobreza. Pero la gente parece darse cuenta y baja la circulación de esos diarios. Los periódicos gobierneros no gozan de muchos lectores. La información complaciente no es noticia. Vea como el Granma venezolano decae rechazado por sus propios seguidores. Recordemos el Correo del Presidente quebrado por Juan Barreto en sus primeras gestiones.

Bien lo dijo en su dodecálogo el escritor gallego Camilo José Cela, que se debe mantener la realidad y la objetividad como un espejo plano, porque la manipulación puede ser literatura, pero no es periodismo. Volveremos.

03-11-05

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