Ante
el cierre de 24 horas ordenado por el Seniat contra el Diario
El Impulso, el más antiguo del país y uno de los
más importantes de la provincia venezolana, el Sindicato
Nacional de los Trabajadores de la Prensa (SNTP), bajo cuyo
contrato colectivo laboran más de cien trabajadores de
esa empresa, considera necesario hacer la siguiente declaración
publica.
1.
Es indiscutible que el Servicio Nacional Integrado
de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) cuenta
con un mandato legal expreso para hacer valer los derechos del
Estado venezolano y resarcirlo de los daños que en materia
impositiva cualquier empresa, pública o privada, pueda
ocasionarle.
2.
En cumplimiento de ese mandato el organismo tributario impuso
al diario barquisimetano una multa de veintiocho millones de
bolívares (Bs. 28.000.000), sanción pecuniaria
que sus propietarios consideran totalmente desproporcionada
ante la infracción señalada, pero que más
allá de esos alegatos fue lo considerado económicamente
justo y pertinente por el SENIAT.
3.
Lo que tiene que resultar alarmante, incomprensible y repudiable
a los ojos de la opinión pública, nacional e internacional,
es que este organismo del Estado venezolano haya decidido sacar
de circulación al diario por espacio de 24 horas, vulnerando
un derecho humano universal y constitucional, como lo es la
libertad de expresión y, como contraparte, el derecho
a la información de la comunidad larense y otras áreas
de influencia del diario.
4.
Una medida como esta, semejante a las que en tiempos recientes
y de manera sistemática se han dirigido contra otros
medios de comunicación, tiene que resultar altamente
preocupante para la democracia venezolana, como para la comunidad
internacional, pues refleja una muy pobre valoración
del rol que desempeñan periodistas, trabajadores de la
prensa y medios de comunicación, en el mantenimiento
de una sociedad donde la pluralidad informativa, la información
oportuna y apegada a la verdad, preserve los derechos humanos
y ofrezca todos los insumos para que la sociedad oriente su
rumbo y los gobernantes sus decisiones.
5.
Una idea de como se ha resquebrajado el marco de garantías
para la libertad de expresión en Venezuela lo da el hecho
de que ya resultan rutinarias las acciones de funcionarios del
Estado en el interior de medios de comunicación en distintas
partes del territorio nacional, y cómo con justificaciones
de índole militar, judicial, tecnológica o económica
se afecta su funcionamiento, se viola el secreto de las fuentes,
se decomisan equipos técnicos, se censura o incauta material
periodístico o, como en el caso extremo de El Impulso,
se le impide su circulación.
6.
Por encima de las faltas, errores o abusos, que en el espectro
comunicacional del país pueden apreciarse tanto en el
sector publico como en el privado, creemos que estas medidas
en nada ayudan a superar, si es que fuera el caso, la situación
planteada, por el contrario, la empeoran y lesionan gravemente
la imagen del gobierno y del país en general, al tiempo
que preludian mas y peores atropellos. El SNTP llama a la reflexión
sobre estos hechos a toda la ciudadanía y, en especial,
a quienes rigen los destinos del Estado venezolano.
LA
JUNTA DIRECTIVA
Caracas,
28 de octubre de 2005.