Una
problemática que cada vez se hace más recurrente
no sólo en Venezuela, sino en toda América Latina,
sirvió de inspiración al joven cineasta venezolano,
Jonathan Jakubowiccz para realizar la película Secuestro
Express.
El secuestro express es una modalidad criminal
de auge reciente en América Latina, en la que el secuestrador
selecciona al azar a su víctima con la intención
de cobrar un rescate lo más rápido posible.
Pero además, ante la gran pobreza que
aqueja a numerosas ciudades latinoamericanas
Jakubowiccz señaló en una entrevista que “el
secuestro express se ha desarrollado no sólo como un
crimen para obtener dinero sino también como forma de
venganza social”.
Para el joven director la película surge
como una reacción a una realidad que reconoció
desconocer, hasta madurar este proyecto cinematográfico
que cuenta la agonía de una joven pareja de la alta sociedad,
que después de una “rumba” en un local nocturno
de Caracas hasta las cinco de la madrugada, son secuestrados
en su propio carro por 24 horas. Mientras los secuestradores
esperan por el pago del rescate, se produce lo que el director
de la película denomina “un experimento social”
al colocar a personas de diferentes estratos en el mismo carro
que reflejaran las tensiones sociales que imperan en Venezuela.
Para lograr el realismo, fueron claves las interpretaciones
de todos los personajes, en especial el de los secuestradores,
quienes no son actores pero a través de sus vivencias
nutrieron al director con sus vivencias en la Caracas pobre
y decadente que cada vez cobra más auge. Pedro Pérez
(Budú) y Carlos Madera (Nigga), en la vida real son el
dúo musical Vagos y Maleantes, y residen en uno de los
barrios más peligrosos de Caracas, Cotiza, “convivimos
con malandros, pero no es fácil cuando haces la actuación”,
declararon en una entrevista. Jonathan Jakubowiccz señaló
que más que actores, buscó personajes y gente
real que pudiera hacer la interpretación
El rodaje de Secuestro Express se inició
en Caracas en el año 2002, en medio de marchas, paros
y efervescencia política. “Mientras todos marchaban
y se entraban a plomo, estábamos en un set, viendo cómo
sacábamos el país adelante”, dice Jakubowiccz.
Entre
el éxito y los ataques
Secuestro Express es la primera película
venezolana que no recibe fondos gubernamentales, y la primera
también cuyos derechos de distribución internacional
fueron adquiridos por un estudio de Hollywood: Miramax.
Aunque la película ha recibido muy buenas
críticas, y ha sido elegida para inaugurar el Festival
de Cine de Raindance, en la ciudad de Londres, por su controvertido
contexto ha sido calificada de “obra miserable”
por parte del Vicepresidente de la República, José
Vicente Rangel, y enfrenta una demanda por su supuesta intención
política.
Desde el pasado 29 de agosto fue solicitada
la suspensión de sus proyecciones, mediante un recurso
de amparo introducido ante el Tribunal II de Primera Instancia
en lo Civil Mercantil y Tránsito del Área Metropolitana
de Caracas, presidido por el juez Luis Adolfo Herrera. La solicitud
fue hecha por el abogado Antonio Molina, defensor de Henry Atencio,
Nicolás Rivera, Rafael Cabrices y Richard Peñalver,
ciudadanos involucrados en los sucesos de Puente LLaguno el
11 de abril de 2002.
El abogado alega que la imagen de Rafael Cabrices
es utilizada negativamente y en un contexto violento, ya que
al comienzo del filme aparecen algunas imágenes de los
hechos acaecidos el 11 de abril donde aparece Rafael Cabrices,
disparando desde Puente LLaguno.
La demanda está formulada sobre la base
del derecho a la propia imagen, que según la abogada
de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela, Carolina
Rodríguez se refiere al uso inconsulto de imágenes
de figuras públicas, como artistas o deportistas, que
perciben ganancia por ello y en caso de que se utilice su imagen
sin autorización, la persona tiene derecho a demandar.
Pero en una entrevista, la abogada explicó
que “la situación de Cabrices y Secuestro Express
es diferente” puesto que las imágenes de Puente
LLaguno fueron un hecho noticioso, publico y notorio por lo
que su uso no tiene ninguna relación con el derecho a
la imagen.
A más tardar para el próximo viernes
se espera una respuesta del tribunal, mientras, Secuestro Express,
se ha visto favorecida por la demanda despertando gran interés
en el público y se está proyectando tanto en las
salas de cine venezolanas, como en las de Estados Unidos.
Jakubowiccz y todo el equipo de Secuestro Express
emitieron un comunicado, aclarando que el filme está
realizado por todas las clases sociales venezolanas, trabajando
en armonía, por primera vez en nuestra historia contemporánea”.
El mismo finaliza diciendo: “soñamos con un país
en el cual las obras de arte no tengan que definirse como ‘chavistas’
o ‘antichavistas’ sino que sean obras de arte venezolanas”.
Como elemento adicional a toda esta trama paralela
a la película, el final del litigio no será conocido
por Rafael Cabrices, quien falleció repentinamente a
mediados de esta semana víctima de un infarto.
04-09-05