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COLABORACIÓN
EFICAZ ..
Tercero Samuel Gonzales Pinedo es un humilde mototaxista
de Pucallpa involucrado en el asesinato del hombre de
prensa que decidió contarlo todo. |
Especial
4 EL CRIMEN DE PUCALLPA
Habla Tercero Samuel Gonzales Pinedo, autor intermediario del
asesinato. Dice que le pagaron 500 soles para dar golpiza a
la víctima, pero a los sicarios "se les pasó
la mano"
El 21 de abril del 2004, el periodista Alberto
Rivera Fernández fue asesinado por dos sujetos desconocidos
que irrumpieron en su oficina de Pucallpa. Dos certeros balazos
en el pecho acabaron con su vida. Rivera era un duro crítico
del alcalde Luis Valdez Villacorta. Precisamente, un día
antes de su muerte, Rivera había declarado en el programa
'La ventana indiscreta", que conduce Cecilia Valenzuela,
y acusaba a Valdez de ser narcotraficante. Valdez, por cierto,
registra investigaciones en la Policía Antinarcóticos
por tráfico ilícito de drogas, las cuales nunca
han llegado a establecer nada, pese a que, en los días
en que asesinaron a Rivera, se descubriera un contenedor de
una empresa de Valdez con 500 kilos de cocaína.
En la entrevista que Rivera dio a la televisión,
anunció que, si atentaban contra su vida, el responsable
sería el alcalde Valdez. E, increíblemente, lo
mataron al día siguiente.
Cuando ocurrió el crimen, como era obvio,
todos los ojos miraron a Valdez, pero una campaña periodística
--al parecer digitada-- hizo creer que el asesinato tenía
un móvil pasional. Sin embargo, El Comercio obtuvo la
semana pasada el testimonio directo de uno de los cuatro detenidos
por este crimen, que echa por tierra dicha hipótesis
y pone en serios aprietos al alcalde Luis Valdez Villacorta
(comprendido tan solo como testigo en este caso) y a dos de
sus principales colaboradores, que en la actualidad también
están detenidos, acusados de ser los autores intelectuales
del crimen.
A continuación, habla Tercero Samuel
Gonzales Pinedo, sindicado como el autor intermediario del asesinato
de Rivera, y cuyas declaraciones son un anticipo de lo que diría
a los magistrados que desde hace dos semanas lo juzgan en Pucallpa.
¿Cómo
se involucró usted en este hecho?
El periodista Martín Flores es amigo mío desde
hace mucho tiempo. Él me estuvo buscando desde el 12
de abril del 2004. El 19 de abril, cuando yo volvía de
trabajar, me lo encontré en la calle. Allí me
pidió que le hiciera un "trabajito".
¿Qué
clase de "trabajito"?
Me dijo que quería pegarle a una persona que se estaba
metiendo en su trabajo y chocando con su familia. En ese momento
no me dio el nombre de la persona. Me dijo que si podía
hacer el trabajo lo buscara al día siguiente en el local
de la radio Súper, en donde él tiene un programa.
Yo busqué a mi primo Erwin Pérez Pinedo y él
me dijo que sí conocía a personas que hacían
esos trabajos.
¿Y
luego qué pasó?
Al día siguiente me fui con mi primo Erwin Pérez
al local de la radio a buscar a Martín Flores. Yo manejaba
mi motocar y mi primo iba atrás. Llegamos cerca de la
una de la tarde. En la puerta estaba un señor medio calvo,
con lentes. Él me preguntó a quién buscaba.
Yo le dije que a Martín. Me contestó que allí
había dos Martín. 'Uno es el bueno y el otro es
el diablo', me dijo. Yo le dije que buscaba a Martín
Flores. Y él me contestó: 'Ese es el diablo, el
Martín bueno soy yo'. Cuando me vio, Martín Flores
salió y junto con él salimos a la calle. Allí
le conté que todo estaba arreglado y que ya tenía
a la gente. 'Incluso allí estaba uno de ellos', le dije
señalándole a mi primo que me esperaba en el motocar.
Entonces Martín Flores me dijo que lo esperara frente
al Banco de la Nación, que allí me iba a dar los
quinientos soles. Fui hasta ese lugar y diez minutos después
Flores llegó acompañado por Roy Culqui Saurino.
El banco queda entre las calles Tacna y San Martín. Ellos
venían de la municipalidad.
¿Qué
le dijo Flores?
Flores me volvió a preguntar cuánto iba a costar
el trabajo. Le contesté que quinientos soles. Me dijo
que me daría mil soles, quinientos en ese momento y el
resto después, pero quería que el trabajo se hiciera
rápido. Entonces le dije que estaba bien, pero tenía
que saber de quién se trataba. Fue allí cuando
me dijo: "Se trata del periodista Alberto Rivera Fernández".
El mismo Flores me dio la dirección de la casa y de la
tienda de vidrios Inversiones Apolo que tenía Rivera
en Pucallpa. [En ese lugar el periodista fue asesinado]. Flores
me puso la plata en el bolsillo de mi camisa y luego se marchó
con Roy Culqui. Testigo de ese encuentro fue mi primo Erwin
Pérez, quien esperaba en mi motocar. Yo le di la plata
a mi primo y le dije que él se encargara de todo, pues
al día siguiente (el 21, día del crimen) yo me
iba al monte a trabajar con el Corah. Se trataba solo de darle
una golpiza al periodista, por eso es que, antes de despedirme,
le dije a mi primo Erwin Pérez que si pasaba algo, si
la policía los detenía o descubría, buscara
a los periodistas Martín Flores y Roy Culqui, con quienes
nos habíamos reunido frente al Banco de la Nación.
¿Cuándo
se enteró del crimen?
El día 24 de abril, cuando regresé del monte.
Todo el mundo en Pucallpa hablaba del asesinato. Yo me moría
de miedo y me metí a mi casa. En horas de la tarde mi
primo Erwin Pérez me fue a buscar y me contó todo.
Me dijo que él había transportado a los dos sicarios
hasta el lugar donde se encontraba el periodista, pero a estos
se les pasó la mano y lo habían matado. Me pidió
que fuera a ver a Martín Flores para pedirle más
plata, pues 'Gatillo' (uno de los dos sicarios que Erwin Pérez
había contratado) quería dinero para poder huir.
¿Y
entonces qué hizo?
Yo ya no quería meterme en el problema, pero mi primo
me insistía. El 7 de mayo llamé por teléfono
a Martín Flores, pero no lo ubiqué. Recién
pude hacerlo al día siguiente. Flores me citó
a la casa de su mamá como a eso de la una y treinta de
la tarde. Allí le dije que las personas que habían
actuado estaban pidiendo plata para huir. Flores me dijo que
conseguiría dinero. 'Pero estos tipos tienen que irse,
no quiero problemas', me advirtió. Me pidió que
lo llamara en la noche para ver en qué momento me daría
el dinero. Cuando lo llamé, me citó para el día
siguiente, a las 9 de la mañana, pero esta vez en su
casa.
¿Qué
pasó allí?
Le dije que los patas querían el dinero para escapar,
que los tenían escondidos en diferentes sitios. En ese
momento, Flores me hizo una revelación que yo desconocía.
Me dijo: 'Por qué tanta exigencia; a esos patas yo ya
les he dado mil ochocientos soles el mismo 21 de abril (el día
del asesinato) a las nueve de la noche. Tu misma esposa me llamó
telefónicamente a las 8:30 de la noche para decirme que
estas personas querían ubicarme'. Yo le dije que eso
no lo sabía. Le pregunté que cómo haría
él para solucionar el problema. Entonces me dijo que
él conseguiría el dinero, aunque sea empeñando
su moto. Me estaba tratando de engañar, pues él
y Roy Culqui manejan plata. Luego me fui a mi casa. Como para
tranquilizarme, me dijo que no me preocupara, que todo se iba
a arreglar. 'Estamos esperando a los peritos de criminalística,
ya vamos a ver cómo se soluciona esto. Aquí nos
está ayudando el capitán Torres (uno de los oficiales
encargados de la investigación), me dijo. Ese capitán
tiene mucho que ver en esto, pues él concluyó
en su investigación que el periodista Rivera estaba con
mi esposa y por eso yo lo había mandado matar. Esto hizo
la mafia.
¿Ya
no volvió a hablar con Flores?
Sí. Al día siguiente, cuando me encontraba haciendo
servicio en mi moto, Martín Flores me llamó a
mi celular y me pidió que fuera a la esquina de las calles
Sucre y Tacna, frente a la municipalidad. Me dijo: 'Te estoy
esperando, ya tengo el encargo'. Fui y allí lo encontré.
Se me acercó y, no bien me saludó, puso en mi
mano 200 dólares, diciéndome: "Ya, compadre,
encárgate tú de eso". Eran como la una y
cuarenta. Flores vestía ropa verde clara. Me fui a ver
a mi primo Erwin Pérez, le di la plata y le dije que
solucionara el problema. Yo ya no quería saber nada de
ese asunto.
¿Por
qué dice que en este crimen estuvo involucrado el alcalde
Luis Valdez?
Cuando llegamos a la cárcel yo hablé con mi primo
Erwin Pérez y ambos decidimos contar toda la verdad.
Erwin pidió una ampliación de su instructiva y
contó sobre la reunión que tuve con Martín
Flores y Roy Culqui en el Banco de la Nación, cuando
ambos me dieron el dinero. También narró que el
día del crimen Flores entregó mil ochientos soles
para que los sicarios huyeran. Y yo también proporcioné
más detalles de los hechos. Martín Flores me habló
del alcalde Luis Valdez el 15 de febrero del 2005, aquí
en el penal, cuando hubo un campeonato de fulbito.
¿Qué
le dijo?
Se me acercó y me dijo: 'Sabes qué, compadre,
hay que terminar con toda esta cosa. Esto (la golpiza al periodista
que ocasionó su muerte) lo mandó hacer el alcalde
Lucho Valdez Villacorta. Y él es grande. Él está
arreglando esta cosa con personas de arriba'. Luego me comentó:
'El chato Solio está arreglando la sala'. (Solio Ramírez
Garay es el presidente de la sala civil de la Corte Superior
de Ucayali. Solio fue hasta hace unos meses gerente municipal
del alcalde Valdez). Martín Flores me dijo: 'Nosotros
hemos dado un billete allí para que te den solo ocho
años de prisión'. Entonces yo le dije: '¿Pero
qué tengo que hacer? Y Flores me respondió: 'Tienes
tres salidas: la primera es que tú digas que el asesinato
fue un crimen pasional. Tienes que decir que tu mujer te sacaba
la vuelta con el periodista; la segunda salida es que le eches
la culpa a Carlos Meléndez (un amigo del barrio de mi
madre) y la tercera es que culpes a Roy Culqui (el otro periodista
del alcalde). Pero a mí tienes que negarme'.
¿Y
usted qué le contestó?
Yo le respondí que no haría ninguna de esas cosas.
'Yo no voy a cambiar de versión, yo estoy seguro de que
no he hecho daño", le dije. Eso lo incomodó,
y por eso me ha mandado a amenazar. Hasta han intentado matarme.
Esto, señor, es una mafia que protege al alcalde. La
mafia quiere hacer creer que la muerte del periodista se debió
a un asunto sentimental, pero eso no es cierto. Están
abusando de mí porque soy una persona humilde.
Miguel
Ramírez
Unidad de Investigación
(Tomado del diario El Comercio, de Lima)